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La tioacetona (C3H6S) no es tóxica. Sin embargo, se la considera una de las sustancias más peligrosas del planeta por una única razón: su olor. Apesta de una manera tan sobrecogedora que las pocas veces que se ha sintetizado ha causado episodios de pánico, nauseas y desmayos a cientos de metros.

La sustancia es complicada de sintetizar porque solo se mantiene en estado líquido a temperaturas de -20 grados Celsius. Por encima, se convierte en una masa sólida, pero en ambos casos la peste que emite es simplemente inconcebible. El olor de la tioacetona es tan repugnante que la sustancia no tiene usos conocidos porque nadie tiene interés en sintetizarla.

La ciudad de Friburgo, en la actualidad. Foto: Ana Emília Carneiro Martins / Flickr

En 1889, un grupo de trabajadores de una planta química cercana a la ciudad alemana de Friburgo sintetizaron la sustancia tratando de elaborar otro compuesto. El accidente no provocó heridos, pero obligó a evacuar la ciudad después de que los habitantes en un radio de 500 metros de la planta comenzaran a desmayarse y a vomitar de forma incontrolable. El olor era tan terrible que muchos de los habitantes llegaron a sospechar de la intervención de fuerzas sobrenaturales.

Molécula de tioacetona. Foto: PishT

En 1967, los químicos de la compañía ESSO Victor Burnop y Kenneth Latham sintetizaron tioacetona en un laboratorio al sur de Oxford. La mala suerte quiso que el tapón de la botella en la que estaba contenida la sustancia se soltase durante unos instantes. La compañía describe así la experiencia en un informe:

Recientemente tuvimos un problema de olor más allá de todas nuestras expectativas. Durante una serie de pruebas preliminares, se cayó el tapón de una botella con una sustancia residual. Aunque el tapón fue inmediatamente reemplazado, el incidente provocó mareos y nauseas en un edificio a 200 metros del incidente.

Y lo que es peor, la tioacetona parece ser uno de esos olores que se niega a desaparecer. Los dos investigadores implicados en el incidente tuvieron que abstenerse de visitar restaurantes durante semanas después de recibir miradas iracundas de los camareros y de ser rociados con ambientador por uno de ellos. Las investigaciones de ESSO con la tioacetona se detuvieron ahí, pero no sin constatar que el compuesto se percibe de manera inmediata a cientos de metros, y que una sola gota basta para apestar de manera intolerable una habitación.

De aquel incidente también se sacó algo en claro: el método de limpieza óptimo para deshacerse del compuesto y su insoportable olor. No está exento de cierto humor. Es este:

La peste que emite la tioacetona puede eliminarse del instrumental trabajando en una caja sellada en la que se opere mediante guantes. Los objetos deben lavarse con permanganato alcalino (una sustancia para tratar aguas residuales) y el olor en suspensión se pueden disolver mediante vapores de nitrato. Todos los residuos de la operación se pueden quemar en una hoguera.

Con estos incidentes, la tioacetona tiene una merecida fama, pero no es el único compuesto que desprende olores terribles. Entre los finalistas a sustancia más repugnante del planeta están algunos compuestos organosulfurados, las isocianidas o el seleniuro de hidrógeno. Estas sustancias son además tóxicas. Los derivados hidrogenados del telurio también tienen su puesto en esta lista. Solo una pequeña inhalación (medio microgramo) de esos compuestos pueden hacer que el aliento de un químico descuidado que no lleve mascarilla huela a ajo durante horas.[vía Science y Quora]

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