Una foto gloriosa del coemta 67P/Churyumov-Gerasimenko. (Imagen: ESA/Rosetta/NAVCAM).

La histórica misión Rosetta ha llegado a su fin. Durante los últimos dos años los instrumentos de la sonda han escaneado virtualmente toda la superficie de esta roca espacial de forma extraña, revelando una enorme cantidad de información tanto de los cometas en general como del 67P/Churyumov-Gerasimenko en particular.

Cuando el cometa Halley nos visitó en el año 1986 la Agencia Espacial de Europa envió la nave Giotto para explorar esa bola de hielo y polvo. Pero al final de la misión pudimos confirmar que si queríamos conocer algo de los cometas tendríamos que acercarnos muchísimo más.

Imagen conceptual de Rosetta y Philae (ESA).

Y desde entonces la ESA comenzó a idear conceptos para ello, hasta que finalmente uno de ellos se convirtió en lo que hoy en día conocemos como la Misión Rosetta. Entre las muchas metas del proyecto se encontraba colocar una sonda espacial en la órbita del cometa 67P/Churyumov-Gerasimenko (que desde ahora llamaremos simplemente 67P) y estudiarlo mientras viajaba alrededor del sol.

Advertisement

Advertisement

Además de estar equipado con una serie de instrumentos de medición y cámaras, en Rosetta también viajaba un pequeño módulo de aterrizaje llamado Philae. Una sonda dentro de otra sonda que se dedicaría a aterrizar en el cometa.

La primera imagen de Rosetta que revelaba un cometa con forma de patito de goma (ESA).

Comenzó su viaje el 2 de marzo de 2004, pasando Marte y varios asteroides de gran tamaño en su camino. Varias semanas después de su lanzamiento Rosetta usó una de sus cámaras para obtener la primera fotografía del cometa.

A medida que la sonda se acercaba al cometa los científicos de la misión se sorprendían que el cometa era, bueno, era particularmente extraño. Conocido como un cometa doble, tenía un parecido bastante peculiar a un patito de goma. Estudios que realizaron años más tardes revelaron que el cometa era el resultado de la fusión de dos objetos separados.

La primera imagen cercana del cometa revela dunas y acantilados. (Imagen: ESA/Rosetta).

Rosetta llegó al cometa 67P el 6 de agosto de 2014 y comenzó a bombardearnos de fotos impresionantes. Estas eran tomadas a una distancia de apenas unos 130 kilómetros de la superficie, y la primera imagen cercana reveló una serie de dunas, cráteres y acantilados.

Sponsored

El 12 de noviembre de 2014 el módulo Philae comenzó su lento descenso hacia la superficie del cometa, pero las cosas no sucedieron como habían sido planeadas. En lugar de asegurarse a la superficie con su arpón el módulo rebotó varias veces y terminó en una zona con sombra.

Esto sí que es un acantilado. (Imagen: ESA/Rosetta/NAVCAM).

Al no poder obtener energía mediante la luz solar el módulo Philae entró en modo de Hibernación. Despertó por poco tiempo algunos meses más tarde, pero finalmente fue declarado “muerto” por la ESA. El módulo finalmente fue descubierto el 5 de septiembre de 2016.

Advertisement

Advertisement

Este no era el plan ideal de la misión, pero de cualquier forma gracias a esta experiencia lograron obtener datos bastante significativos.

A medida que Philae realizaba su viaje sobre la superficie del cometa sus sensores recolectaron información y datos muy importantes. Los investigadores lograron descubrir que la zona del aterrizaje estaba compuesta por una capa suave de aproximadamente 30 centímetros de grosor.

Imagen que muestra el recorrido de Philae por la superficie del cometa. (ESA/Rosetta).

Debajo de esta capa granular se encuentra otra capa de roca sorprendentemente sólida. La dureza de esta capa podría explicar por qué solo uno de los arpones de Philae fue capaz de anclarse a la superficie. Los datos de Philae también sugieren que las capas superficiales de la superficie del cometa consiste de un polvo con un grosor de entre 10 y 20 centímetros.

Advertisement

Y el 67P no es sólido por completo. Está lleno de una increíble cantidad de polvo. Los estudios de la gravedad del cometa sugieren que su interior no consiste de cavernas y túneles.

A medida que llegaban los datos de Rosetta y Philae los científicos eran capaces de entender cada vez más la formación del cometa. En enero de 2015 fueron publicados una serie de descubrimientos en la publicación Science. Entre los sorprendentes hallazgos los científicos mencionaban la presencia de ondulaciones y dunas en la superficie del cometa, lo cual era algo completamente inesperado debido a que el 67P no cuenta con una atmósfera (y, por tanto, no hay viento) y además experimenta muy poca gravedad.

Una roca de forma extraña compuesta de hielo, roca y mucho polvo. (Imagen: ESA/Rosetta/NAVCAM).

Para explicar este fenómeno los científicos especularon que el gas y el polvo eran el reemplazo del viento, y las partículas se unían gracias a las fuerzas de van der Waals (fuerzas electrostáticas débiles y de corto alcance que atraen moléculas) y no por la gravedad.

Los científicos de la misión también comenzaron a entender la composición química del cometa. Usando uno de los sensores de Rosetta (llamado ROSINA) los científicos detectaron la presencia de agua, monóxido de carbono, dióxido de carbono, amoníaco, metano y metanol. Pero el cóctel químico no terminaba allí. ROSINA también detectó formaldehído, sulfuro de hidrógeno, cianuro de hidrógeno, dióxido de azufre y disulfuro de carbono.

Advertisement

Advertisement

Esto a su vez nos dio una buena idea de que el cometa realmente tiene un olor apestoso. Los científicos de la misión describieron su hedor:

“El perfume del 67P/C-G es bastante fuerte gracias al olor de huevos podridos (sulfuro de hidrógeno), excremento de caballo (amoníaco) y el olor sofocante del formaldehído. Todo esto se mezcla con el aroma nauseabundo y amargo del cianuro de hidrógeno. Además también se añade un poco de alcohol a la mezcla (metanol), el aroma vinagroso del sulfuro de dióxido y una pizca del aroma dulce del disulfuro de carbono. Todo esto es lo que compone el “perfume” de nuestro apreciado cometa”.

Y el cometa no solo tiene este olor sino que parece que también tiene un ruido característico. Aquí puedes encontrar cómo suena el cometa.

Por otro lado también encontraron estas rocas extrañas balanceándose:

Imagen: ESA/Rosetta.

Usando la cámara OSIRIS a bordo de la sonda los científicos capturaron en una imagen lo que parecían ser tres extraños peñascos balanceados en una posición bastante precaria sobre la superficie del cometa. Objetos similares han aparecido en la Tierra pero son el producto de la erosión, por lo que “no está claro cómo estos peñascos se formaron en la superficie del cometa 67P”, según mencionó Holger Sierks, investigador principal de OSIRIS.

Advertisement

Una teoría dice que la actividad del cometa causó que los peñascos se movieran de un lugar a otro, lo que indicaría que en el cometa existe un proceso exo-geológico que va evolucionando con el tiempo. Otra posibilidad es que las rocas en realidad no se están balanceando sino que las sombras han ocasionado este efecto visual.

Gracias a Philae también aprendimos que en el cometa existen moléculas orgánicas (aunque no exactamente las necesarias para la vida). Estas moléculas abundan en el cosmos, por lo que el descubrimiento no fue tan significativo. Dicho esto, un estudio publicado a inicios de este mes asegura que en el polvo alrededor del cometa han encontrado moléculas orgánicas complejas, lo que dio fuerza a ese argumento de que los bloques más básicos para formar la vida podrían haber llegado a la Tierra mediante rocas espaciales.

Advertisement

Cometas como el 67P podrían haber salpicado a la Tierra con los compuestos químicos necesarios para que se formara la vida, aunque es muy poco probable que hayan traído agua a nuestro planeta, según un grupo de científicos que analizó la cantidad y calidad del vapor de agua que se encuentra en el cometa. Dicho de otro modo, el tipo de agua que se encuentra en el 67P no es igual al tipo de agua que tenemos en la Tierra. El agua del cometa cuenta con una composición química diferente, lo que sugiere que fueron los asteroides (y no cometas) los que trajeron agua a nuestro planeta.

Fotos capturadas en el mismo sitio desde el 24 de mayo al 11 de julio de 2015. (ESA).

En los meses que siguieron a la llegada de Rosetta la superficie se mantuvo estática en su mayoría, pero las cosas cambiaron para mediados de 2015. Algunas marcas en la superficie desaparecieron mientras que otras aparecieron en otras partes de la nada. Los científicos no estaban seguros de lo que ocasionaba esto, aunque creen que podría tratarse de algunos materiales débiles en la superficie que se erosionaron de forma rápida.

Advertisement

A medida que el cometa se acercaba lo más posible al Sol, la actividad en su superficie comenzaba a ser mucho mayor.

Imágenes capturadas en agosto de 2015 mostraron chorros disparados desde la superficie del cometa, arrojando desde 60 a 260 toneladas de polvo en un solo tiro. Por primera vez en la historia los científicos tuvieron la oportunidad de presenciar hielo a medida que explotaba en la forma de estos chorros cargados de polvo. Mientras tanto trozos de hielo con un diámetro de entre 1 y 40 metros fueron expulsados hacia el espacio. A medida que la radiación del Sol bombardeaba el cometa aparecían fracturas sobre su superficie.

Chorros siendo disparados de la superficie del cometa a mediados del año 2015. (Imagen: ESA/Rosetta).

Otro descubrimiento fascinante fue el de la presencia de clima en el cometa, un fenómeno que era completamente inesperado debido a que esta roca no tiene atmósfera. El clima es generado por el intenso ciclo de día y noche en el 67P. Los parches de hielo en la superficie se transforman en una nube de vapor de agua cuando sale el Sol y se vuelven a formar cuando el cometa rota hacia la oscuridad. Este vapor se pierde en el espacio pero el descubrimiento también sugiere que el hielo en la superficie del cometa proviene del hielo que se encuentra bajo la superficie, el cual surgiría a través de fisuras que se expanden durante el día.

El lado oscuro del cometa. (Imagen ESA/Rosetta/NASA/JPL).

Otro gran descubrimiento llegó en octubre de 2015 cuando los científicos detectaron la presencia de oxígeno molecular, algo que jamás habíamos descubierto en el coma de un cometa (esa nube de polvo y gas que lo rodea). Este oxígeno no debería estar allí, pero su presencia hizo que los científicos especularan acerca de la posible existencia de oxígeno molecular en el interior del cometa que estaría brotando a la superficie. De hecho, este cometa podría estar “sangrando” oxígeno más antiguo que el Sol.

Advertisement

Advertisement

Incluso a medida que Rosetta hacía su viaje final (y mortal) hacia la superficie del 67P los científicos de la misión recopilaban más y más datos. Su sitio final de descanso (llamado Ma’at, como la diosa egipcia de la armonía y el orden) es una región llena de peñascos y sumideros. Al explorar esta zona al detalle los científicos esperan entender mejor cómo se forman los cometas.

Rosetta puede que haya muerto y la parte de exploración de la misión ha finalizado, pero todavía hay mucho trabajo por hacer y, sobre todo, muchos misterios por resolver.


Síguenos también en Twitter, Facebook y Flipboard.