Las condiciones del Océano Pacífico están sugiriendo cada vez más un nuevo y severo fenómeno de “El Niño” a finales de este año. Mientras que eso podría parecer una buena noticia para las regiones del mundo con escasez de agua, la realidad es que las lluvias torrenciales podrían ser devastadoras.

A mediados del mes de marzo de este año, los científicos declararon que las condiciones para un nuevo El Niño se estaban dando en el Océano Pacífico. Inicialmente, se pensó que el evento no sería nada grave, pero las condiciones han cambiado durante los últimos meses. Según la NASA y otras agencias relacionadas, las aguas superficiales son cada vez de mayor temperatura en la zona central y oriental del Pacífico, mientras que el oeste está cada vez más seco y frío. Y estas condiciones tienen un gran parecido al fenómeno de El Niño de los años 1997 y 1998.

Según el científico especializado en el clima Bill Patzert, del Observatorio Terrestre de la NASA:

“No hemos visto una señal de este tipo en el Pacífico tropical desde el año 1997. No podemos estar 100% seguros aún de que tendremos un El Niño bastante fuerte, pero la señal cada vez es mayor. Lo que suceda entre los meses de agosto y octubre será lo que determine si ocurrirá este evento, o no”.

Nuevas imágenes de la NASA, capturadas por el satélite OSTM/Jason-2, muestran anomalías de la altura del océano desde el mes de marzo de 2015. El color rojo indica las regiones en las que el océano han aumentado sobre el nivel del mar, lo que es una señal del calentamiento de las aguas oceánicas. Las mareas elevadas se han desplazado hasta unos 50 centímetros en el Pacífico lo que es un gran indicador de la fuerza de este fenómeno de El Niño. No solo eso, 2015 fue el año más cálido jamás registrado.

LA imagen anterior es una comparativa de los niveles del Pacífico del mes de julio de 1997 y 2015. La NASA explica:

“Las medidas de la imagen izquierda provienen de la misión TOPEX/Poseidon, mientras que la de la derecha del Jason-2. Comparando las dos, 1997 parece ser un poco menos intenso. Pero finalmente entre los meses de agosto y noviembre del año el Pacífico oriental calentó mucho, preparando el escenario para un invierno violento que tuvo como consecuencias torrenciales, inundaciones y deslizamientos a lo largo de la costa oeste de Norteamérica y Sudamérica.”

Algunas personas en el oeste de los Estados Unidos se están refiriendo a un nuevo El Niño como “la gran esperanza”, pero Patzert nos advierte que las lluvias de este evento podrían ocasionar el mismo nivel de caos y tragedia que se vivió en el año 1997, incluyendo un sinfín de inundaciones, hasta la propagación de enfermedades y malestar social en general.

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Tradicionalmente, El Niño alcanza su nivel más alto y fuerte entre los meses de diciembre y abril, por lo que aún hay tiempo para que cambien las condiciones. [vía NASA]

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