Que levante la mano el que no haya visto la película de Spielberg donde nos presenta a los tiburones como criaturas sedientas de sangre humana. Evidentemente, el film no es muy realista, pero sí apunta algunas de las pautas a evitar ante un encuentro no deseable con un tiburón.

Antes de nada, un dato para rebajar el nivel de histeria ante la llegada inminente del verano. Se producen más muertes humanas por culpa de los renos, las vacas, las medusas o los caballos, que por culpa de los tiburones, cuya media anual de ataques es bastante irrisoria en comparación al miedo atroz que nos han inculcado desde la propia cultura cinematográfica.

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Ahora bien, en el improbable caso de que nos encontremos con uno o más tiburones en el agua, existen una serie de pautas que la mayoría de expertos suelen repetir. Consejos que, si bien no nos van a librar del mal rato que podemos pasar, sí pueden hacer que el animal no nos vea como algo temerario o peor aún, apetitoso.

No trates de escapar nadando y chapoteando con fuerza

Sí, sabemos que en el caso de encontrarnos con un tiburón la primera reacción será huir enérgicamente mientras gritamos con todas nuestras fuerzas, pero no es lo más recomendable. ¿El problema? Por mucho que seas un buen nadador, ellos son mucho mejores y probablemente te atraparán.

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Los expertos dicen que existen más posibilidades de que un tiburón ataque si estamos volviendo a la costa de esta forma. El chapoteo rápido y nervioso que suele ir acompañado de la huida pone el tiburón en alerta.

¿Qué hacer? En caso de huida, siempre es mejor nadar lenta y metódicamente, de manera sutil y manteniendo a la vista al tiburón. Para los nadadores inexpertos, se sugiere que se muevan haciendo uso únicamente de los brazos. Obviamente, la estrategia de escape no tiene sentido si el tiburón se muestra agresivo. En ese caso la defensa debe ser nuestra prioridad.

No asustarnos (o al menos, intentarlo)

Lo más natural en estos casos es sentir pánico y gritar, pero la mayoría de los expertos recomiendan mantener la templanza en una situación así. En realidad, 9 de cada 10 tiburones se alejarán del espacio donde te encuentras si te muestras tranquilo.

Aquí, al igual que en el punto anterior, debemos intentar predecir si estamos ante un animal agresivo o simplemente curioso. Según explica J. Howe, jefe de operaciones de seguridad en el océano (Hawai):

Cuando la mayoría de la gente ve a un tiburón, se vuelven locos. Muchos buceadores experimentados y expertos han tenido interacciones donde los tiburones entran y los observan, y simplemente se van.

Para saber si un tiburón es agresivo tenemos que fijarnos en una serie de reacciones. Por ejemplo si se mueve de un lado a otro de donde estamos, si hunde su espalda, si bajas sus aletas o en zigzag muy rápido. Si lo ves agresivo, la recomendación más común es golpear al tiburón con los puños o preferiblemente con cualquier herramienta disponible. Yo recomiendo golpear a los ojos o a la punta de la nariz del tiburón.

No, olvídate de cualquier “repelente” de tiburones

No es broma, existen en el mercado productos catalogados como “repelentes de tiburón”. En el fondo no dejan de ser la respuesta al miedo generado que existe en la sociedad. También hay trajes de buceo y neoprenos que pretenden disfrazarnos como “comida desagradable o algo peligroso” mediante el uso de rayas similares a una serpiente de mar o camuflándonos con los colores del océano. Incluso un producto afirma mantener a los tiburones alejados usando descargas.

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Bien, ninguno de estos productos nos va a garantizar salvarnos de un posible ataque en caso de encontrarnos con un tiburón.

No le des la espalda a un tiburón

Puede parecer una obviedad, pero es sumamente importante como vemos en el vídeo. ¿La razón? Ante un ataque no tendríamos tiempo de reaccionar. De hecho, la mayoría de los ataques fatales se producen porque la víctima no sabía que el mismo iba a ocurrir.

No trates de interactuar con un tiburón

Si no eres un profesional, no fuerces algún tipo de interacción con el animal. Incluso los más experimentados, después de analizar la situación y evaluar el riesgo, se deben mantener en alerta . Según explica el experto K. Werner:

Todos mis años de caza me enseñaron a leer el lenguaje corporal de un pez. La forma en que se estaba moviendo, la forma en que sus aletas estaban fuera, todo esto me demostró que no me miraba como una presa.

Pero incluso conmigo, la interacción resultó de forma natural, y sin dejar de pensar en el riesgo que corría todo el tiempo. Sé que podría haberme comido en cualquier momento que hubiera querido.

[CNN, LiveScience, Universidad de Florida, Huffington Post, Quora]