Ahora que iOs 8 por fin ha llegado a los dispositivos de millones de personas es un buen momento para dar un paso atrás y reflexionar. Apple ha llegado muy lejos mejorando las capacidades del iPhone y el iPad, pero aún le queda mucho que aprender, sobre todo si lo comparamos con las funciones de las que es capaz Android.

Cada año por estas fechas la batalla entre los partidarios de uno u otro sistema operativo se recrudece. Los entusiastas de Apple hablan de la suavidad y rapidez de respuesta de sus iPhones, y los entusiastas de Android contestan con las infinitas posibilidades de personalización de sus Nexus, Galaxy o HTC One M8. Es una pelea que no va a ninguna parte. Ambos sistemas operativos tienen sus puntos fuertes, y ambos mejoran con cada nueva versión.

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Con iOS, Apple finalmente se ha puesto a la altura de Android en algunos detalles cruciales. Cuando pude ver el nuevo SO en la WWDC, lo primero que pensé era que por fin parecía que Apple iba a permitir a sus usuarios hacer algunos agujeros en la proverbial valla de su jardín cerrado.

Teclados personalizables, widgets, APIs para Touch ID, extensiones... Las novedades han sido numerosas y bienvenidas, pero aunque iOS 8 es más abierto que nunca, el software aún no ha conseguido eliminar todas las cadenas del mismo modo que Android Jelly Bean no consiguió hacer Android más fluido de la noche a la mañana. Es un buen comienzo, pero todavía queda mucho por hacer.

No me encierres

Una de las mayores diferencias entre Android e iOs siempre ha sido la pantalla de inicio. Apple se ha empecinado en agarrarse a su tradicional retícula de aplicaciones. En el otro lado, Android ofrece un lienzo en blanco para que cada usuario configure las pantallas de inicio como le venga en gana, sea con aplicaciones o con widgets.

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La buena noticia es que Apple finalmente ha incluido widgets en iOS 8. La mala es que no son ni de lejos tan útiles como en Android. Aunque ambos métodos de integrar widgets son parecidos en la cantidad de información que ofrecen, Apple decidió encerrar sus widgets en el centro de notificaciones, lo que reduce ampliamente su efectividad. No se el resto de los usuarios, pero para mí el centro de notificaciones no es un rincón del teléfono que visite regularmente. Las alertas de las aplicaciones pueden acumularse durante semanas antes de que me de cuenta de que están ahí, y sospecho que no soy el único.

Incluso aunque iOS 8 consiguiera hacerme cambiar de hábitos, el problema es que sus widgets todavía no son tan útiles. Es posible que aparezcan widgets realmente estupendos una vez los desarrolladores se pongan a trabajar sobre las nuevas herramientas, pero no puedo evitar pensar que, por mucho que los mejoren, siempre van a estar limitados por el poco espacio que Apple les ha dejado en su sistema operativo.

En mi Nexus, los widgets son aplicaciones web bien diseñadas y diferenciadas que pueden situarse donde queramos y al tamaño que queramos. En mi iPhone, sin embargo, apenas se diferencian unos de otros, con una distribución vertical que obliga a estar ordenándolos continuamente para no hacer demasiado scroll. Por otra parte, sin muchas opciones de interactuar con ellos, la información que ofrecen es muy limitada. El widget de ESPN, por ejemplo solo ofrece puntuaciones de nuestro equipos favoritos. El mismo widget en Android muestra información de varios encuentros y deportes simultáneamente.

Hacerlo personal

Por primera vez en su historia, Apple nos deja personalizar un poco su sistema operativo, permitiéndonos cambiar el tradicional teclado QuickType por el de terceros desarrolladores que más nos guste. Los entusiastas de Android encontrarán sus teclados favoritos como Fleksy, Minuum o SwiftKey. Apple aún necesita corregir algunos bugs menores antes de que sea perfecto, pero solo con eso ya ha conseguido equilibrar mucho la balanza y, lo que es más importante, abrir la puerta a futuras personalizaciones.

Sin embargo, aunque el teclado que más nos guste puede mejorar cualquier aplicación, cuando hago clic en un enlace o acepto una invitación al calendario, iOS 8 me sigue llevando a aplicaciones que puede que no quiera usar. En Android, los usuarios pueden decidir qué aplicación será la que desempeñe, por defecto, ciertas funciones en el equipo. En iOS 8 seguimos obligados a utilizar, en mayor o menor medida, las que vienen preinstaladas en el dispositivo.

Extensiones es la gran esperanza de poner fin a esto, pero aún pasará tiempo (y probablemente otra versión) hasta que Apple nos deje utilizar Fantastical en lugar de su propio calendario.

Opciones, opciones, opciones

Hablando de extensiones, el foco de Apple en la productividad y la multitarea ha logrado hacer nuestros iPhones o iPads más eficaces que nunca. Podemos compartir archivos y funciones entre las aplicaciones, o interactuar con las notificaciones sin necesidad de salir de la pantalla en la que estamos. Por lo que he podido ver hasta ahora se siente bastante libertad o, al menos, una libertad similar a la de Android.

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Sin embargo, esto es aplicable si hablamos solo de Android sin modificar. Me extrañaría mucho que Apple permita algún día que otros accedan libremente a la raíz del código de iOS, pero quizá podría dar a los desarrolladores un poquito más de libertad a la hora de personalizar la interfaz. Probablemente hablar de temas visuales sea demasiado pedir, pero seguro que iOS se beneficiaría de un poco más de libertad creativa.

Puede que Android aún no haya llegado al nivel de conseguir el primero esa aplicación maravillosa y nueva que todo el mundo quiere descargar y probar, pero sus increíbles posibilidades de configuración y personalización son un impulso a la productividad. Está, por ejemplo, la aplicación Multitasking, que permite una gestión del tablet cercana a la de un equipo de escritorio. Power Toggles añade una barra personalizada de opciones en la parte superior. Sidebar Plus añade todo tipo de contenedores,accesos directos y widgets accesibles desde los bordes de la pantalla. Las opciones son prácticamente ilimitadas.

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Tradicionalmente, Apple ha impedido a los desarrolladores realizar este tipo de modificaciones sobre iOS, pero quiero pensar que los teclados de terceros y las extensiones son un paso adelante hacia un menor control de la interfaz.

No hay duda de que iOS 8 es un gran paso adelante hacia un sistema operativo más abierto. Quizá con iOS 9 esa apertura llegue y se termine la tradicional riña entre entusiastas de Android e iOS, aunque algo me dice que esto último nunca terminará.

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