La Nintendo Classic Mini es el regalo que muchos esperan este año. 30 juegos clásicos de los 80, empaquetados en un maravilloso homenaje a la NES. Si estás pensando en hacerte con una (o regalarla) aquí hay 11 cosas que te gustará saber.

No hace falta toma de corriente

La NES Classic necesita tan poco voltaje que puedes conectarla directamente a un USB del televisor. Es un detalle muy útil para no tener que meter la mano en el siempre abarrotado sistema de cables que hay detrás del mueble del salón.

No trae cargador

La caja de la NES Classic no trae adaptador de corriente de 5 V/1A. Teniendo en cuenta que la mayor parte de los televisores modernos traen USB (que casi nunca se usa) y que seguro que tienes cargadores USB de ese tipo por casa no debería ser un problema. Simplemente tenlo en cuenta

Los menús son absurdamente sencillos

Es una consola retro y está pensada para que los que tenían 30 años en los 80 y ahora tienen 60 no se asusten con los menús. Conectas, enciendes, eliges juego, juegas. Eso es todo. Para salir de un juego hay que pulsar Reset (Select y Start sirven para seleccionar uno o dos jugadores). Salir de un juego y entrar en otro es un proceso prácticamente instantáneo.

Hay muy pocas opciones

Lo que es bueno para los usuarios menos técnicos, es un poco decepcionante para los que sí lo son. Se puede elegir entre tres tipos de imagen, o cambiar el idioma pero eso es todo. Se echa de menos algo más, conexión de red, opciones de audio, posibilidad de otros mandos. Quizá conexión a la WiiU. Hasta una simple herramienta para compartir capturas en redes sociales. Hay juguetes para bebé más complejos.

Tres modos de vídeo

La opción más destacable es elegir entre tres modos de vídeo: CRT, 4:3 y Pixel Perfect. El primero emula la calidad de los antiguos monitores CRT. Es un divertido homenaje al pasado, pero cansa la vista. El segundo emula los píxeles un poco achatados del original, pero con un acabado nítido perfecto y buenos colores. Pixel Perfect es igual, pero con píxeles perfectamente cuadrados.

Guardar partidas

La consola deja guardar cuatro partidas en total (para todos los juegos). No se pueden guardar más. Esto incluye los juegos en los que tradicionalmente no se podía guardar la partida, como Pac-Man o Bubble Bobble. Para hacerlo hay que pulsar reset y salir del juego. En el menú principal veremos la pantalla tal y como la hemos dejado en el momento de salir en la parte inferior izquierda.

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Pulsando la cruceta hacia abajo abrimos el menú de guardado y seleccionamos una ranura (si seleccionamos una ranura ocupada, la sobreescribe). Si no guardamos en ese momento e iniciamos otro juego nuestros progresos en el anterior se pierden. No se pueden tener activas varios partidas a la vez.

Máximo dos jugadores

No hay modos de juego online, y solo hay dos puertos para mandos. En otras palabras, que solo hay sitio para uno o dos jugadores. Como en los viejos tiempos

No hay opción de continuar partida

Muchos juegos clásicos como Double Dragon provienen de las recreativas y ofrecían la posibilidad de continuar mediante créditos (echando monedas en el original). Esa opción no existe aquí. Lo más parecido es guardar la partida.

En realidad es una Raspberry Pi

Buena noticia para los que gustan de programar las Pi. La placa base de la NES es una Raspberry Pi modificada. Los que sepan manejarse con esta placa pueden intentar trastear con ella.

Es (casi) imposible añadir nuevos juegos

No quiero decir imposible porque alguien lo acabará logrando, pero añadir juegos nuevos a la consola será complicado y probablemente no sea algo al alcance de un usuario medio. La placa de memoria que contiene los juegos está soldada a la placa. O borramos lo que hay, o la soltamos a golpe de soldador, o programamos la placa para que reconozca juegos de una fuente externa.

El cable del mando es una tortura

Vale que sea un homenaje retro, pero los salones de hoy no son como los de los 80 y los niños ya no juegan pegados al televisor desde la alfombra (si es que alguna vez lo hicieron). El cable del mando es horriblemente corto y encima es propietario, por lo que no se puede usar una extensión USB normal. Existe una versión inalámbrica del mando fabricada por Nyko, pero cuesta 20 dólares (el mando oficial con cable que Nintendo vende para la NES Classic cuesta 10).

En definitiva, ¿merece la pena?

Actualmente existen decenas de formas de jugar a juegos de la NES mediante emuladores. Lo que la NES Classic ofrece es una forma de acceder a una buena selección de estos juegos sin tener que rompernos la cabeza ni instalando ROMs, ni con electrónica. En ese sentido es ideal para personas que no tienen el tiempo o los conocimientos para montar un sistema que emule NES por su cuenta.

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Si tienes más de 30 años o eres un entusiasta de lo retro sencillamente te va a encantar. ¿Para cuando una Nintendo 64 Mini?

Por cierto, había olvidado lo torpe que era el mando de la NES comparado con los modernos, y lo condenadamente difíciles que son algunos juegos de los 80. Probablemente sea que he perdido reflejos. Tengo que echar más partidas. Ahora mismo vuelvo.