Cuando Mark Hamill recibió una llamada de su agente en la que este le confirmaba que había sido seleccionado para Star Wars, el actor se mostró entusiasmado ante la idea de ser la mano derecha de Han Solo. Aún no tenía ni idea que iba a ser el protagonista de una de las sagas más míticas de todos los tiempos.

La confusión es una adorable mezcla de la ingenuidad del joven Hamill (que en aquel entonces tenía 26 años) y el contexto de la escena que el actor interpretó en el casting.

Para seleccionar al protagonista de Star Wars, George Lucas había elegido una escena en el Halcón Milenario en la que Luke Starkiller (por aquel entonces ni siquiera se había forjado el nombre definitivo del personaje) hablaba con Han Solo. Cuando Hamill le pidió consejo a Harrison Ford, este tan solo le dijo: “Chico, solo lee tus líneas para que podamos irnos de aquí”.

El áspero comentario, y saber que Harrison Ford (un actor mayor que él) había sido también aceptado para la película llevó a Hamill a creer que su papel era el de fiel ayudante de Han Solo, papel que al final recaería en el pintoresco extraterrestre peludo interpretado por Peter Mayhew.

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En una reciente entrevista para Cambridge Union, el actor reconoce que solo se dio cuenta de que era el protagonista cuando recibió el guión provisional, titulado: “Las aventuras del joven Luke Starkiller tal y como se cuentan en el diario de los Whills: Star Wars”. Hamill abrió una página del guión y exclamó: “Un momento. No es Harrison Ford el que interpreta a Luke Starkiller. ¡Creo que soy yo!” A continuación, la entrevista completa.

Lo que Hamill no sabía era que Harrison Ford ni siquiera formaba parte de los candidatos al casting. El actor estaba trabajando haciendo unas estanterías (trabajaba de carpintero porque su labor de actor no le daba suficiente dinero) en casa de George Lucas y este le pidió que diera la réplica a los candidatos que iban llegando. Fue después de unas cuantas de esas réplicas cuando Lucas descubrió que Ford era perfecto para el papel. Star Wars es el producto de una serie de deliciosas coincidencias, como suele pasar con todas las grandes películas. [vía Flickering Myth]

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