“Vamos a lanzarlo comercialmente. Esto no puede ser solo una cuestión de tecnología”. Con estas palabras resumía el CEO de Uber, Travis Kalanick, su último puñetazo en la mesa. La compañía va a comenzar a operar con taxis autónomos. Será en Pittsburgh, Estados Unidos. A finales de año, Uber espera tener 100 de estos vehículos en circulación.

Los taxis en cuestión son SUV Volvo XC90 modificados por ingenieros del departamento de robótica de la Universidad Carnegie Mellon en Pittsburgh. De hecho, las pruebas de estos vehículos llevan teniendo lugar desde mayo de este año.

Como aún es un servicio en fase beta, Uber ha confirmado que será completamente gratuito en lugar de cobrar los actuales 1,30 dólares por milla recorrida. Los clientes de Uber sencillamente eligen la opción de vehículo autónomo desde la aplicación y esperan a que llegue. Eso sí, no viajarán solos. Un conductor de Uber se sentará en el asiento del conductor para tomar el control del vehículo en caso de una posible eventualidad. Además, un ingeniero en el asiento el copiloto se encargará de monitorizar el vehículo y recoger datos para afinar el sistema. Los pasajeros serán, en definitiva, conejillos de indias. Eso sí, dispondrán de una tableta desde la que seguir todas las “decisiones” que toma el coche y recibirán explicaciones en la pantalla de lo que ocurre en todo momento. Es una buena forma de acostumbrar al público a un futuro en el que no habrá nadie al volante.

Además, la experiencia servirá para cartografiar en detalle la ciudad. Una computadora en el maletero del coche se encargará de recoger todos los datos de navegación de los sensores para tener un mapa de Pittsburgh, bache a bache y puente a puente (Hay más de 500 puentes en la ciudad) como nunca se ha visto. Suena también a una buena forma de implantar el servicio en nuevas ciudades matando dos pájaros de un tiro.

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Los planes de Uber son muy ambiciosos. La compañía ha llegado a un acuerdo con Volvo, Carnegie Melon y una startup llamada Otto especializada en sistemas de conducción autónoma para camiones. El objetivo es eliminar de la ecuación a sus conductores humanos (cerca de un millón en la actualidad) tan pronto como sea posible. Volvo, por su parte, ha entrado en el proyecto porque quiere aprovecharlo para adaptar el sistema de conducción autónomo a sus nuevos coches. Podríamos verlo en la calle hacia 2021, al mismo tiempo que los de Ford.

En una entrevista a Bloomberg, Kalanick explica que la iniciativa lleva desarrollándose desde 2014 y que es la respuesta lógica a Google, que también está investigando sus propios taxis autónomos con miras a ofrecer el servicio comercialmente. “Nadie ha logrado desarrollar un software que sea capaz de manejar un coche de forma segura sin la supervisión de un ser humano. Ahora mismo es nuestro objetivo principal” asegura el CEO de la polémica compañía. [vía Bloomberg]


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