La cámara en la que prueban las botas. Foto: Universidad de Toronto

¿Sorpresa? El 94% del calzado de invierno que compras falla estrepitosamente a la hora de caminar sobre una acera con hielo o nieve. Esos son los resultados de un nuevo test ideado por investigadores del Instituto de Salud y Rehabilitación de la Universidad de Toronto, en Canadá.

Hasta ahora no había ningún estándar que midiera la efectividad de unas botas a la hora de impedir resbalones, así que el equipo canadiense ha creado uno desde cero. Lo llaman Test de Máximo Ángulo Disponible (Maximum Achievable Angle o MAA).

La prueba es sencilla. Han usado una plataforma basculante en una cámara frigorífica cuya superficie está completamente cubierta de hielo. El sujeto del test se pone las botas que hay que probar y comienza a caminar por la superficie normalmente. Poco a poco, la superficie va incrementando el ángulo hasta que el voluntario resbale (un arnés impide que de con sus huesos sobre el hielo). Las pruebas se realizan sobre hielo duro y sobre hielo suelto que simula las condiciones típicas de una acera tras una nevada.

Si el calzado logra mantener de pie a su propietario con una inclinación mínima de 7 grados, recibe una estrella (de hielo). Si resiste más inclinación pude recibir dos o tres estrellas. La primera batería de pruebas habla por sí sola. El 94% de las botas no llega ni al 7% de inclinación. Ni siquiera los modelos de trabajo, que se supone que son más seguros, pasan la prueba (La lista completa está aquí). Hay que matizar que muchas ciudades tienen limitada la inclinación de sus aceras, pero no es un caso general.

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Algunos modelos muy concretos de marcas como Caterpillar, Sperry o Wolverine sí que logran al menos una estrella, pero si vas a caminar sobre hielo de manera habitual, quizá se buena idea hacerte con unos crampones sencillos. 20 euros bien valen evitar un batacazo helado. [Universidad de Toronto y Rate my Threads vía NewAtlas]