Imagina pasar la cámara del móvil alrededor de un objeto, y poder imprimir una réplica exacta enviando la imagen a una impresora 3D. Ese futuro está mucho más cerca de lo que parece gracias a un algoritmo desarrollado en el Instituto Tecnológico de Massachusetts.

El algoritmo permite multiplicar por mil la resolución de las cámaras que forman parte de sistemas de escaneo 3D. Para ello recurre a un fenómeno conocido desde hace mucho tiempo, pero que no se había aprovechado hasta ahora en este sentido: la polarización electromagnética.

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Las ondas que forman la luz son capaces de oscilar en más de una orientación. Determinando la dirección en la que esa luz polarizada rebota sobre un objeto, los investigadores del MIT han logrado definir una imagen tridimensional hasta 1.000 veces más nítida de los objetos escaneados.

Para su prototipo, los investigadores han unido un módulo Kinect a un filtro de luz polarizada. Por supuesto, es mucho más sencillo decirlo que hacerlo. La propia naturaleza de la luz polarizada hace que su medición arroje direcciones contradictorias. Ahí es donde entran los sensores de profundidad de Kinect, que combinados con los datos de la polarización permiten llegar a la orientación correcta de la superficie del objeto. Todo el procesado se puede realizar, en tiempo real, desde un chip gráfico normal como el de un móvil.

Las aplicaciones de esta tecnología son incontables. Hasta ahora, los escáneres 3D tenían una precisión de centímetros a distancias de varios metros. Con este algoritmo y una cámara con filtro polarizado, la precisión aumenta a micrómetros. Achuta Kadambi, del MIT Media Lab y autor del estudio, explica:

Hoy ya se pueden miniaturizar escáneres 3D para que quepan en smartphones, pero esa reducción compromete el tamaño del sensor y su capacidad para calcular con precisión la geometría. La polarización permite seguir usando el mismo sensor de pequeño tamaño, pero con una calidad incluso superior a un sensor 3D láser profesional.

Hasta que lleguen los móviles capaces de escanear en 3D, el equipo del MIT ha encontrado una aplicación más inmediata para su sistema: los coches autónomos. Una cámara 3D con lentes polarizadas y ese algoritmo se traduciría en coches capaces de ver los objetos de la carretera incluso con niebla espesa, nieve o lluvia torrencial. [ vía MIT]

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