Imagen: Juan Gaertner/ Shutterstock

El interior de nuestro cuerpo es un auténtico ecosistema en el que viven billones de microorganismos que no tienen nada que ver con nuestras células. Por si esto no fuera ya un poco inquietante, ahora resulta que el 99% de esos microorganismos nunca ha sido estudiado.

El descubrimiento ha sido casual. Un equipo de investigadores de la Universidad de Stanford lleva años realizando minuciosos análisis genéticos con casi 200 muestras de sangre. Su objetivo era encontrar una técnica menos invasiva para determinar si una persona va a rechazar un órganio transplantado, y para ello estaban estudiando el ADN libre que flota en el torrente sanguíneo y que permite caracterizar los microorganismos que viven en nuestro interior.

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El estudio ha sido un éxito en el sentido de que, efectivamente, el microbioma cambia cuando existe rechazo, pero además ha tenido un segundo éxito inesperado. Los investigadores han descubierto que el 99% de los microorganismos que viven en nosotros no están catalogados. Muchos de ellos son totalmente nuevos para la ciencia. Stephen Quake, principal autor del estudio, explica:

Hemos encontrado cosas que están emparentadas con otras conocidas, cosas que divergen de microorganismos conocidos, y otras que son completamente nuevas. En cierto modo, no es muy sorprendente teniendo en cuenta que la categorización y herramientas que suelen usarse para estudiar el universo microbiano tienen mucho sesgo.

En otras palabras, que la ciencia organiza los microorganismos que conoce por familias o especies, pero a veces hay variantes a nivel genético que se consideran como parte de la misma familia cuando en realidad no lo son. Solo en la familia Torque Teno sus Virus, Quake y sus colegas han encontrado nuevos miembros suficientes como para doblar el número de los que se conocen actualmente.

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El descubrimiento es de especial utilidad porque, si lo aplicamos a la sangre de otras especies animales, podemos prevenir brotes de enfermedades que transmiten estos animales como la gripe aviar. [Universidad de Stanford vía New Atlas]