¿Qué pensarías de un cajero automático si nunca en tu vida hubieras visto uno? Cuando llegan a Corea del Sur, algunos refugiados del Norte piensan que hay una persona dentro de la máquina porque el cajero “puede hablar”.

En Corea del Norte no hay cajeros, como tampoco hay Internet. (Bueno, en realidad sí hay Internet, pero para un minúsculo porcentaje de la población: en total existen unas 1000 direcciones IP y 28 adorables páginas web).

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Enfrentarse a eso es parte del choque cultural que sufren los desertores norcoreanos cuando llegan a una sociedad con tecnología avanzada, como Corea del Sur. El Wall Street Journal ha publicado un vídeo sobre el tema que con sorna han titulado “Enseñando a los norcoreanos el capitalismo”:

El reportaje se centra en los problemas derivados de este chocante cambio de realidad. Hace poco, unos 200 desertores norcoreanos cayeron en una estafa por culpa de su propia ingenuidad y desconocimiento sobre el sistema financiero de Corea del Sur. Perdieron cerca de 14 millones de dólares. Uno de los estafados regresó a Corea del Norte y declaró en la televisión estatal que “en el Sur hay tantas estafas como agua en el río”.

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Para evitar que la situación se repita, el gobierno de Corea del Sur ha creado programas en todo el país para enseñar a los norcoreanos cómo funcionan los bancos en el sur y otros pormenores relacionados con la tecnología, como por ejemplo cómo se usa un cajero automático (en las escuelas instalan incluso cajeros falsos para hacer prácticas). [Wall Street Journal]