Colin Angle. Imagen: iRobot

¿Recuerdan el revuelo ocurrido en el mes de julio con las aspiradoras Roomba y su supuesta vertiente espía de los hogares donde limpiaba? La noticia disparó en bolsa el valor del gadget. Resulta que todo se debió a un error de traducción en una entrevista del CEO de la compañía, Colin Angel.

La historia comenzó hace un mes. Reuters sacaba una entrevista con Angel donde el padre del robot aspirador parecía decir que la compañía quería convertir los datos que registran sus aspiradoras en el producto de una nueva unidad de negocio.

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Roomba, como otras aspiradoras similares en el mercado, necesita cartografiar el espacio por el que se mueve para optimizar su sistema de limpieza (y evitar objetos y escaleras). Los sensores de los robots también se utilizan para registrar las zonas donde suele condensarse más suciedad o donde están los niños en la casa.

Roomba. iRobot

Colin Angel hablaba de mucho más en aquella entrevista, pero aquel dato fue la gran noticia que hizo saltar las alarmas con denuncias de asociaciones de usuarios en varios países. ¿Pretendían vender los mapas de las casas a Google o Amazon? A la vez, la compañía se disparaba en bolsa. Los títulos de iRobot tuvieron una subida del 21,15%, las operaciones bursátiles se multiplicaron por seis el día de la entrevista.

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Resulta que su valor se había disparado por culpa de un error de traducción. En la misma entrevista de Reuters explican que hubo un error en la traducción, donde se expresaba “vender los mapas”, ahora se ha cambiado a “compartirlos con el consentimiento de los clientes”, una diferencia sustancial que lo cambia todo, pero que llegó demasiado tarde, cuando la mayoría de los medios se habían hecho eco de la primera traducción.

De hecho, el propio Angel se ha defendido en una entrevista para El Confidencial donde explica que sigue pensando que esa información puede resultar tremendamente útil para que los dispositivos inteligentes trabajen mejor juntos. Eso sí, siempre con el consentimiento explícito de los clientes.

Curiosamente, los días en los que Roomba se convirtió en el enemigo y espía de aquellos hogares donde funcionaba, disparó en bolsa el valor de este robot que limpia y estudia cada rincón de las casas. [El Confidencial]