Las sospechas se han confirmado. Jari Louhelainen, el científico que afirmó haber encontrado pruebas definitivas de la identidad de Jack el Destripador, se une a la abultada lista de fiascos en la investigación del célebre asesino. Un grupo de científicos ha comprobado que Louhelainen cometió un error en el análisis de ADN que lo llevó a concluir erróneamente que Aaron Kosminski era el asesino.

Louhelainen es un técnico contratado por el empresario y escritor británico Russell Edwards, autor de un reciente libro sobre Jack el Destripador. El técnico cometió un error de nomenclatura en el análisis de la base de datos que usó para calcular una coincidencia genética entre el ADN obtenido del chal de una de las víctimas, y el de un descendiente de Aaron Kosminski.

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El estudio publicado en el libro de Edwards se analizó en el blog australiano sobre criminología Casebook. Allí, varios expertos en análisis de ADN, incluyendo al inventor de la huella digital genética, descubrieron que el doctor Louhelainen cometió un error básico en su análisis y que las muestras, en realidad, no coinciden.

Louhelainen describió una alteración genética en el ADN conocida como 314.1C que no es muy común en la población mundial. Solo 1 de 290.000 personas en el mundo la tiene. Sin embargo, los expertos afirman que la nomenclatura correcta de la alteración encontrada en el ADN es 315.1C; una mutación común al 99% de las personas descendientes de europeos.

Este error implica que no hay conexión entre el ADN del chal de la víctima y el del supuesto asesino. Louhelainen presentó su teoría en un libro del empresario Russell Edwards que, casualmente, se lanzó un día después de que anunciaran su descubrimiento. El estudio nunca se publicó en otro lugar, y tampoco fue revisado por otros científicos antes de su publicación. [vía Independent]

Imagen: zentilia / Shutterstock

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