A mediados del año 2015 en Brasil fueron descubiertos los restos fosilizados de una serpiente bastante peculiar. La Tetrapodophis amplectus data de hace más de 110 millones de años y cuenta con cuatro extremidades que si bien parecen hechas para caminar, un nuevo estudio asegura que en realidad estas extremidades eran usadas para nadar.

Hasta ahora se hablaba de que la Tetrapodophis amplectus habría usado sus patas no para caminar sino más bien para agarrar firmemente a sus presas. Aquellos científicos que la descubrieron y bautizaron estaban seguros de que este era un animal terrestre, pero finalmente no es así.

Imagen representativa de cómo se creía que utilizaba sus patas la Tetrapodophis amplectus. Crédito: Julius T. Cstonyl.

El nuevo estudio, liderado por Robert Reisz y un grupo de científicos de la Universidad de Toronto en Canadá, que fue publicado en la revista científica Cretaceous Research, asegura que este era un animal marino que usaba estas extremidades para nadar al mejor estilo de una anguila.

Fósil del Tetrapodophis amplectus. Crédito: Michael Caldwell, Universidad de Alberta & Alessandro Palci.

Reisz aseguró en comentarios a nuestros compañeros de Gizmodo (Estados Unidos):

Advertisement

Advertisement

“Lo más sorprendente y notable de sus extremidades no es el hecho de que sean muy pequeñas para el cuerpo de esta serpiente, sino más bien la forma plana, chata que tienen, ideal para nadar y desplazarse por el agua, no para cavar ni atrapar presas.”

El investigador asegura que las patas se asemejan mucho a la de algunos lagartos acuáticos del Período Cretáceo. Y, en general, demuestra que algunos tipos de serpiente tuvieron patas pero hasta ahora no se ha demostrado que estas hayan sido terrestres. El estudio de estos investigadores propone más bien que la Tetrapodophis amplectus sería una “prima lejana” de los lagartos acuáticos prehistóricos, y no de las lagartijas terrestres. [vía Cretaceous Research / Science Mag]


Síguenos también en Twitter, Facebook y Flipboard.