Exclusión. Foto: Ramon Llorensi / Flickr, bajo licencia Creative Commons.

Vivimos en una época en la que las noticias falsas y las teorías conspiranoicas campan a sus anchas, pero ¿por qué creemos en este tipo de cosas? Un estudio de la Universidad de Princeton relaciona este tipo de conductas con un factor interesante por lo inédito: la exclusión social.

El estudio ha sido llevado a cano por los psicólogos Alin Coman y Damaris Graeupner, y se basa en dos estudios independientes realizados sobre 120 participantes voluntarios elegidos completamente al azar entre los estudiantes de la universidad. La intención del estudio no es buscar una causa única al pensamiento conspiranoico, sino comprobar si existe algún tipo de relación entre este y el grado de exclusión social, sea del tipo que sea.

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La conclusión ha sido abrumadoramente positiva. Las personas que se sienten marginadas o excluidas del resto de la sociedad de alguna manera son más propensas a caer en este tipo de ideas. Las tres teorías conspiranoicas usadas para el estudio son de las más extendidas en Estados Unidos. Sus enunciados son:

  • Las compañías farmacéuticas nos ocultan curas a enfermedades mortales por razones financieras.
  • El Gobierno emite mensajes subliminales para manipular a la población.
  • Los eventos en el Triángulo de las Bérmudas tienen su origen en fenómenos paranormales.

No se trata de una cuestión de nivel cultural, intelectual o económico, sino de simple y pura desesperación y soledad. Los sentimientos de desarraigo que genera la exclusión de una persona a menudo conducen a ese individuo a buscar sentido a su existencia en ideas milagrosas o mágicas que no tienen por qué ser ciertas. El problema es que esas creencias pueden generar más exclusión, lo que lleva al sujeto a intentar integrarse en comunidades de personas que den la bienvenida a su manera de pensar. Esta búsqueda no hace sino reafirmar las falsas creencias y excluir aún más a las personas que las han adoptado.

Las noticias falsas y las conspiraciones son, en definitiva, un intento de muchas personas de encontrar sentido y esperanza a una sociedad que no les ofrece ninguna de esas cosas por canales normales. Alin Coman termina el estudio con una advertencia a los gobiernos:

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Cuando piensen en promulgar leyes, reglamentos, políticas y programas, los gobernantes harían bien en preocuparse por determinar si esas medidas hacen que la gente se sienta excluida del resto de la sociedad. De lo contrario, estarán creando sociedades propensas a diseminar ideas incorrectas y creencias supersticiosas.

[Universidad de Princeton vía Neuroscience News]