Lily Camera recibió el premio a la innovación del CES 2016. También logró 15 millones en fondos de capital riesgo y otros 34 millones en reservas de su prometedor dron autónomo. Se ve que no era suficiente. Sus creadores acaban de echar la persiana por problemas de financiación.


Los fundadores de la compañía, dos estudiantes de la Universidad de Berkeley llamados Antoine Balaresque y Henry Bradlow han comunicado hoy a sus usuarios el cierre de la compañía debido a que no han podido reunir la financiación suficiente para comenzar a fabricar el dron. De hecho, en octubre de 2016 trataron de recaudar más fondos abriendo una nueva ronda de reservas. No funcionó. Recapitulemos:

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  • Casi 50 millones de dólares recaudados hasta ahora
  • Más de un año de retraso.
  • Ni una sola unidad enviada a ninguno de sus más de 60.000 clientes.

En el comunicado oficial hecho público en su página web, Belaresque y Bradlow tratan de explicar lo inexplicable:

En el último año, la familia Lily ha tenido muchos altibajos. Hemos estado encantados con los avances constantes en la calidad de nuestro producto y hemos recibido un excelente feedbak por parte de nuestro programa beta.

Al mismo tiempo, hemos corrido en una auténtica carrera contrarreloj en la que nuestros fondos desaparecían cada vez más rápido. En los últimos meses, hemos tratado de obtener financiación para reactivar nuestra línea de fabricación y enviar nuestras primeras unidades, pero no hemos podido hacerlo. Como resultado, nos entristece profundamente anunciar que estamos planeando cerrar la empresa y ofrecer reembolsos a los clientes.

El resto del comunicado se dedica a dar las gracias a sus clientes y empleados, y a especificar la forma en la que se reembolsará el dinero de los usuarios que participaron en el proyecto. Específicamente dicen:

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Lily ofrecerá un reembolso a los clientes durante los próximos 60 días. Iniciaremos los reembolsos a la tarjeta bancaria utilizada para la transacción original. No se requiere ninguna acción de su parte. Por favor, espera 14 días a que el reembolso aparezca en tu estado de cuenta. Si la tarjeta que utilizó ha caducado, rellene este formulario para que podamos trabajar en proporcionar un reembolso por otros medios como PayPal o cheque.

Cronología de un pelotazo mal llevado

Lily comenzó su andadura en 2013 dentro de la Universdidad de Berkeley. La idea era crear un dron que eliminase varios de los problemas de los modernos cuadricópteros. En concreto, querían un dispositivo completamente autónomo que pudiese seguir a su propietario a una distancia regular. Para ello concibieron un sistema de dispositivo de rastreo que pueden llevarse en el bolsillo o en una muñequera. La experiencia de uso era tan simple como lanzar el dron al aire, y dedicarnos a lo nuestro mientras nos sigue grabándolo todo.

Lily se dio a conocer en 2015, pero no lo hizo en ninguna página de financiación colectiva como Indiegogo o Kickstarter (Muchos creen que sí, e incluso circuló el rumor de que Indiegogo los estaba investigando. Era falso). En su lugar, Belaresque y Bradlow pusieron en marcha un sistema de reservas desde su propia página web.

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¿De dónde sacaron el dinero para empezar? Durante el CES de 2016, el propio CEO de Lily Robotics, Antoine Balaresque, explicó a Business Insider que el proyecto había logrado amasar casi 15 millones de dólares en sucesivas rondas de financiación. En la empresa participaron conocidas empresas de capital riesgo y business angels como Spark Capital, SV Angel, o Stanford-StartX Fund.

La campaña de financiación desde su web recaudó otros 34 millones de dólares gracias al apoyo de 60.000 usuarios. El problema es que no parecía una campaña de crowdfunding. Como señalaron muchos usuarios de Reddit en su día, el sistema de reservas en la web no dejaba bien claro que se trataba de una plataforma de financiación. Muchos usuarios reservaron un Lily pensando que se trataba de un producto nuevo, no una idea en desarrollo de la que no existían más que prototipos.

Comienzan los retrasos y las devoluciones

Según la propia compañía, los drones Lily iban a llegar a sus flamantes propietarios en febrero de 2016 como muy tarde. Nunca ocurrió.

Sobre estas líneas, una premonitoria prueba de caída de Lily a mediados de 2016.

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La entrega de los drones se retrasó en dos ocasiones. La última fecha que tampoco llegaron a cumplir era para diciembre de 2016 en Estados Unidos y Enero de 2017 en el resto del mundo.

Es cierto que, desde el principio, Lily Robotics ofrecía la devolución completa del dinero a los clientes descontentos. Este tipo de clientes no tardó en aparecer, y ello supuso un problema adicional para la compañía. En correos enviados a sus inversores particulares, Lily reconocía que estaba tardando hasta 90 días en devolver el dinero debido a la gran afluencia de devoluciones. Si querían tranquilizar, no es la frase más afortunada.

Un desastre a nivel de comunicación

El primer signo de alarma para cualquier persona que haya invertido en una campaña de financiación colectiva es que la compañía en la que ha depositado su confianza (y su dinero) deje de actualizar sus redes sociales. El caso de Lily es ejemplar en el peor de los sentidos. La última actualización en Facebook data del 13 de octubre y se limita a advertir que la página de soporte se ha caído y que están trabajando en arreglarla.

La última actualización en Instagram data de principios de octubre de 2016 y animaba a los inversores que reservaron el dispositivo a estar atentos a sus bandejas de entrada en previsión de posibles buenas noticias. Por supuesto, estas noticias nunca llegaron. En Twitter dieron señales de vida hace menos tiempo (diciembre de 2016) para asegurar que estaban completando la distribución interna de los drones. En un mensaje anterior, la compañía aseguraba que los drones iban a llegar a manos de sus inversores ese mismo mes en Estados Unidos.

En Gizmodo en Español nos hemos intentado poner en contacto con Lily, pero no hemos tenido respuesta más allá del comunicado hecho público hoy. Hace unos meses, la compañía obtuvo la aprobación de la FCC estadounidense para vender su dron y ni siquiera lo hicieron público cuando era una muy buena noticia.

Y un desastre financiero

No es la primera vez que una joven compañía falla estrepitosamente a la hora de hacer realidad un producto. Ocurre a menudo con los drones, que es una categoría de dispositivo tan nueva que no existe una base tecnológica muy amplia sobre la que operar. Los creadores del drone Zano (abajo) se declararon en bancarrota después de recaudar 3,4 millones en Kickstarter, pero una cosa son 3,4 millones y otra muy diferente son casi 50 de los que 15 provienen de entidades de capital riesgo.

Como ciudadano de a pie, me es difícil comprender todos los retos de fabricación a los que debe enfrentarse una compañía que quiera hacer algo tan complejo como el dron Lily, que deben ser enormes. Sin embargo, no dejo de preguntarme en qué carajo se han gastado 49 millones para no haber sido capaces de fabricar ni una sola unidad. Tan solo espero que los próximos estudiantes en salir de una prestigiosa universidad con una idea estupenda contraten a un gerente financiero capacitado. Menos emprendedores y más acabadores por favor. [vía Lily Camera]