¿Cómo sería el mundo si todos los seres humanos desaparecieran de repente? Hemos imaginado este paisaje muchas veces, pero hay un lugar donde puede contemplarse de primera mano. Ese lugar es la zona de exclusión de Fukushima. Un fotógrafo se ha colado en Okuma, Futaba y Namie, las ciudades que la radioactividad ha convertido en postales del apocalipsis.

Xanthon relata su experiencia en Imgur. Al principio quiso pedir permiso para acceder a la zona, pero este tipo de documentos tardan alrededor de tres semanas y el joven no tenía tanto tiempo. La solución que encontró fue atravesar los bosques cercanos en los que no hay controles policiales para pasear a sus anchas por la zona.

El accidente en la central nuclear de Fukushima obligó a evacuar a 170.000 personas en un radio de 30 kilómetros. La prisa con la que los habitantes de estas localidades abandonaron sus hogares y puestos de trabajo fue tal que hoy, cinco años después, todo sigue en su sitio. Xanthon ha encontrado las tiendas con los productos aún perfectamente ordenados en los anaqueles excepto los que algunos animales salvajes o abandonados han removido.

Algunas casas aún tienen objetos de valor como portátiles en las mismas mesas en las que sus dueños los usaban. A diferencia de Chernobyl, la zona de exclusión de Fukushima nunca ha sido saqueada. El resultado es un extraño paisaje tan siniestro como evocador. Algunas zonas cercanas a la central aún pueden visitarse siempre y cuando los aventureros que quieran pasear por sus calles vacías no pasen mucho tiempo en ellas. [vía Imgur]

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Fotos: Xanthon / Imgur


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