Foto: ChinaFotoPress (Getty)

Que vivir al lado de una autopista o una autovía no es lo mejor del mundo ya lo sabíamos, pero un exhaustivo estudio ha ido un poco más allá. Su conclusión es que las personas que viven a menos de 50 metros de una de estas vías principales tienen hasta un 7% más de riesgo de sufrir demencia.

No es precisamente un informe tentativo o reducido a un pequeño grupo de muestra. Lo ha llevado a cabo el ministerio de salud pública de Ontario, en Canadá, y analiza informes médicos de 6 millones de adultos a lo largo de los últimos 11 años.

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El informe analiza la incidencia de los casos de demencia senil en función de la proximidad de la vivienda a vías muy transitadas. La relación está ahí. A menos de 50 metros, los casos aumentan un 7%. A una distancia de entre 50 y 100 metros, la incidencia baja al 4%. Desde los 100 a los 200 metros vuelve a bajar hasta un 2%. Más allá de los 300 metros de distancia respecto a la autopista no hay una diferencia reseñable en casos de demencia respecto al resto de la población.

¿Qué es lo que causa el aumento del riesgo de demencia en personas que viven muy próximas a autopistas o carreteras muy transitadas? Esa es la gran pregunta y una que los médicos aún no han podido contestar. No se trata del ruido, desde luego, sino de la calidad del aire. Los investigadores creen que las partículas más finas de la contaminación y sustancias como el dióxido de nitrógeno pueden estar detrás de las enfermedades que provocan demencia a edades avanzadas.

No es el primer estudio que asocia la contaminación del aire a enfermedades como el alzheimer, pero aún queda mucho que investigar antes de dar por buena la relación. Lo que hace este informe es señalar la proximidad a vías con mucho tráfico como un factor de riesgo. David Reynolds, investigador sobre el Alzheimer en Reino Unido explica a New Scientist:

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El estudio identifica las carreteras principales y sus contaminantes atmosféricos como posibles factores de riesgo para la demencia. Aún tenemos que investigar mucho para establecer conclusiones firmes sobre la incidencia de la contaminación por encima de factores como el tabaco, el sobrepeso o la falta de ejercicio.

[vía New Scientist]