Pronto, tu smartphone sabrá dónde te encuentras no ya aproximadamente, sino con una precisión de menos de una pulgada gracias a un nuevo algoritmo desarrollada por investigadores de la Universidad de California Riverside. La técnica es perfecta para afinar al límite la precisión en los coches autónomos.

Una pulgada a la hora de medir las distancias puede ser la diferencia entre un atropello y solo un susto tremendo, así que el algoritmo no puede ser más bienvenido.

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Los GPS tradicionales miden nuestra posición calculando el tiempo que tarda en ir y venir la señal entre un receptor como el de nuestro smartphone y una red de satélites (GPS no es la única red. Está también la red rusa Glonass, compatible con muchos smartphones). El problema es que la precisión de este sistema de medición está limitada a unos diez metros en aplicaciones civiles. Un nuevo sistema llamado DGPS permite usar estaciones base en Tierra para aumentar esa precisión hasta un metro.

Lo que han hecho los investigadores de Riverside es combinar la señal de satélite con las mediciones de inercia de un sensor en el receptor GPS. La técnica no es estrictamente nueva, pero hasta ahora no era aplicable al mundo real porque combinar y analizar las dos señales requería de una enorme capacidad de cálculo. El nuevo algoritmo permite agilizar los cálculos a un nivel que permita instalar el sistema a nivel comercial. [IEEE Transactions on Control Systems Technology vía PhysOrg]

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Imagen: Aaron Parecki, bajo licencia Creative Commons.

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