Científicos del Instituto Salk en California, Estados Unidos, desarrollaron un medicamento que imita las señales que normalmente se producen cuando ingerimos alimentos. Experimentando con ratones lograron que aquellos con problemas de obesidad dejaran de aumentar de peso.

El fármaco, llamado Fexaramina, no se absorbe en el torrente sanguíneo sino que trabaja solo en los intestinos. En un experimento, le administraron una dosis diaria a ratones obesos durante un periodo de cinco semanas. Al final, estos dejaron de aumentar de peso, perdieron grasa corporal y tenían los niveles de colesterol más bajos que otros grupos a los que no se les dio el medicamento. Los científicos también notaron que la grasa corporal dañina, se convirtió en un tipo que se puede quemar fácilmente para tornarse en energía.

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El nuevo medicamento activa el receptor Fersesoide X, encontrado en el intestino y otras partes del cuerpo. Su estimulación afecta la forma en que el cuerpo produce ácidos biliares, digiere los alimentos y almacena los azúcares y las grasas. Ronald Evans, líder del proyecto lo explica así:

Esta píldora es como una comida imaginaria. Envía las mismas señales que normalmente suceden cuando comes una gran cantidad de alimentos.

Aunque en otros experimentos ya se había logrado engañar al receptor, los medicamentos utilizados viajaban en el torrente sanguíneo y esto podría resultar en efectos secundarios. La Fexaramina, por otro lado, sólo actúa en los intestinos.

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Los investigadores aún necesitan hacer más pruebas y análisis clínicos para ver cómo esta nueva medicina podría utilizarse para combatir la obesidad en seres humanos. Comúnmente, este tipo de medicamentos funcionan bien en ratones pero no tienen resultados en seres humanos. De hacerlo, ofrecería un nuevo enfoque para tratar problemas de sobrepeso. [vía Nature Medicine]

Imagen de portada: Syda Productions / Shutterstock

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