Waclaw Sierpinski fue uno de los mayores investigadores en matemáticas de fractales. Foto: Wikipedia

Los matemáticos están emocionados por el descubrimiento de un número. Se trata de una belleza de 9,3 millones de dígitos que se expresa en: 10.223 *2^31172165 + 1. Puede que al común de los mortales la idea nos deje bastante fríos, pero es una excelente noticia para nuestras contraseñas.

Los números primos tan largos como este son una auténtica joya para el mundo del cifrado porque sirven para desarrollar métodos más robustos con los que proteger nuestra contraseña. 10.223 *2^31172165 + 1 hará que los hackers tengan aún más difícil averiguar nuestra contraseña mediante fuerza bruta de computación. Una buena manera de honrar esos esfuerzos de la comunidad científica puede ser no elegir 123456 como contraseña, pero es solo una sugerencia.

El descubrimiento no solo es importante desde la perspectiva de la seguridad informática. El número es el resultado de una operación que también ha encontrado una nueva solución a un problema matemático de más de medio siglo de antigüedad, el problema de los números de Sierpinski.

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En 1960, el matemático polaco Waclaw Sierpinski postuló la existencia de un número natural impar k tal que enteros de la forma k2n + 1 son compuestos (no son números primos) para todos los números naturales n. En otras palabras, cuando k es un número de Sierpinski, todos los miembros del siguiente conjunto son compuestos.

Dos años después, otro matemático llamado John Selfridge encontró el número de Sierpinski más pequeño conocido hasta entonces, el 78.557. Fue el pistoletazo de salida a una carrera por comprobar si había un número de Sierpinski menor que ese. El problema es que calcular eso no es an absoluto fácil y requiere de la potencia de cientos de ordenadores. Los candidatos a número de Sierpinski eran: 10.223, 21.181, 22.699, 24.737, 33.661, 55.459, y 67.607.

En 2010 se lanzó PrimeGrid una red de computación formada por miles de voluntarios que prestaban parte de la potencia de sus equipos para tratar de demostrar la conjetura de Selfridge. La computadora de uno de esos voluntarios, el húngaro Peter Szabolcs, ha logrado demostrar que 10.223 es efectivamente el número de Sierpinski más bajo conocido. El cálculo para ello era 10.223 multiplicado por 2 y elevado a la potencia de 31172165 más 1, o sea, el número de 9,3 millones de dígitos que hará más fuertes nuestras contraseñas. Las matemáticas son fascinantes. [vía BBC]