Una rápida búsqueda en Google da cientos de resultados a "Por qué Apple fracasará con [inserte aquí un producto de Apple]" así que como poco hay que tener cautela al pensar en la idea de un "iWatch" como el que esta semana han pronosticado tanto el New York Times como el Wall Street Journal.

Hasta ahora se pensaba que el próximo producto de la compañía en agitar el mercado sería una versión algo más avanzada del actual AppleTV, bien una televisión o bien una nueva set top box capaz de instalar aplicaciones y que pueda ser controlada con la voz. El mundo de la televisión vive anclado en el pasado y por ahora ninguna de las estrategias de SmartTV parece estar funcionando. Son los ingredientes con los que Apple disfruta cocinando sus productos, la posibilidad de demostrar que se puede hacer algo diferente en un terreno ya explorado si se aplica la intuición y se centran los esfuerzos en la experiencia de uso. Es lo que hizo con el smartphone y es lo que hizo con las tabletas. En ambos casos el tiempo le ha dado la razón.

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El reloj, que por ahora no deja de ser un tenue rumor, es hasta cierto punto una sorpresa, aunque encajaría tanto con la forma de actuar de Apple como con la tendencia actual del mercado. Este año llegan a las tiendas varias soluciones de "relojes inteligentes", pantallas secundarias para el teléfono capaces de mostrar alertas de mensajes, llamadas perdidas y otros datos. Productos como Pebble, en Kickstarter, han demostrado que hay un público para este tipo de accesorios pero en muchos casos se enfrentan al problema de la falta de integración con el sistema operativo del teléfono. 

Libre de esos límites, Apple podría crear un producto más útil y que combine grandes áreas de negocio. El reloj podría ser un sistema de control de actividad como Fitbit o Fuelband, serviría como una pantalla secundaria para el iPhone, con información de mensajes, correos y llamadas perdidas y que permitiría evitar tener que sacar el móvil del bolsillo cada cinco minutos para responder a un mensaje o atender una app.

Bruce Tognazzini, antiguo diseñador de la compañía en al área de interfaces humanos, explicaba hace poco en su blog otros posibles usos. Siempre en la muñeca el reloj también podría servir como identificación a la hora de usar un ordenador o una tableta y podría integrar NFC para realizar pagos pasando la mano sobre el lector correspondiente. Hoy la mayoría de los intentos por crear sistemas de pago NFC han fracasado, en parte porque los usuarios ven como un engorro tener que sacar el teléfono, desbloquearlo y realizar los pasos necesarios para el pago.

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Incluso se puede especular con relativa seguridad en algunas de las funciones. Siri para dictar respuestas o pedir información puntual de una aplicación  una "pantalla curva" como adelanta el New York Times y posiblemente Bluetooth 4.0 para mantenerse enlazado al iPhone o el iPad. El conjunto no tendría por qué ser muy diferente al de una pulsera como la Fuelband de Nike, tal vez un poco más ancho para acomodar una mejor pantalla.

El problema es que es difícil pronosticar cuándo un producto está simplemente siendo "considerado" y cuando es realmente una apuesta comercial. Apple prueba muchos productos en sus laboratorios que luego no llegan a ver la luz del día, que se retrasan si la compañía considera que no es el momento de lanzarlos o que sólo funcionarán para un nicho de pocos consumidores. El mejor ejemplo es el propio iPad. Comenzó a desarrollarse en los laboratorios de la compañía antes que el iPhone, pero quedó enterrado durante años hasta que el teléfono cambió la actitud del consumidor hacia el mundo táctil.

El reloj, por ejemplo, presenta un problema interesante: se trata de un accesorio de moda. Muchos han dejado de usar uno precisamente porque ahora llevamos el móvil en el bolsillo pero su caída como herramienta coincide con su ascenso como objeto de estatus y moda. Aunque Apple apueste por diferentes colores o un sistema de correa intercambiable, todos los "iWatch" serán muy similares, algo que no podría sonar muy bien al consumidor medio. Lo mismo, en cierta forma, le ocurrirá a Google con sus gafas. La revolución de los "wereables" (dispositivos electrónicos que se pueden llevar en al ropa o como complementos) no sólo pasa por fabricar un producto capaz de cumplir una funcion específica, sino que además uno que la gente tenga ganas de mostrar en público.