Años antes de su muerte, en 1776, el relojero británico John Harrison dejó escritas las instrucciones para crear un reloj mecánico “perfecto”. Solo se retrasaría menos de un segundo en 100 días. Hasta sus últimos días le ridiculizaron por semejante idea. Ahora, 250 años después, se ha probado que tenía razón.

John Harrison fue un carpintero y relojero británico famoso en el siglo XVIII gracias a sus relojes marinos que solucionaron un problema de la época: determinar la posición exacta de un barco. Sus relojes, como el de la imagen debajo, ayudaron a los marineros a orientarse de forma precisa. Harrison llegó a ganar la prueba abierta por la Marina Británica para crearlos, y se embolsó una gran cantidad de dinero (equivalente a unos seis millones de dólares hoy en día). Sin embargo, años antes de morir, desarrolló una idea para un nuevo reloj por el que sería ridiculizado.

Foto: Uno de los relojes marinos creados por Harrison. Wikimedia Commons

Harrison creó las instrucciones para diseñar un reloj mecánico que sería el “más preciso y perfecto jamás construido”. El aparato (en la primera imagen arriba del todo) contaría con un mecanismo de péndulo en arco y, según aseguraba Harrison en un libro, solo ser retrasaría menos de un segundo en 100 días. La idea fue tomada por ridícula y absurda en su momento, y el libro olvidado tras la muerte de Harrison, quien también cayó en el olvido. Décadas más tarde, en 1970, el relojero Martin Burgess recuperó las instrucciones de Harrison y construyó el reloj “perfecto” tal y como el maestro había propuesto.

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Ese reloj ha sido ahora probado ahora por el Real Observatorio astronómico de Greenwich, en Reino Unido, y confirmado que, efectivamente, se ha retrasado menos de un segundo en 100 días. Como adelanta The Guardian, la primera prueba se llevó a cabo el año pasado, y en ella confirmaron que solo se retrasaba 0,87 segundos en 100 días. La segunda prueba más precisa y detallada, llevaba a cabo a comienzos de este año, demostró que el reloj se retrasaba aún menos, 0,62 segundos en 100 días.

John Harrison, ridiculizado en su época por algo que se creía imposible, tenía razón. Los primeros relojes mecánicos de semejante precisión no se fabricarían hasta el siglo XX. Harrison ya sabía cómo diseñarlos a finales del XVIII. La hazaña se ha inscrito ahora en el libro Guiness de los récords. Eso sí, 250 años más tarde de lo que debería. [vía The Guardian]

Foto apertura: National Maritime Museum

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