No hay nada malo en vivir de la publicidad online. El streamer de videojuegos David Leavitt lo hace. Lo que no es de recibo es usar esa misma cuenta de la que vives para hacer chistes absolutamente injustificables sobre el reciente atentado de Manchester. David Leavitt también lo hace.

Leavitt es periodista especializado de videojuegos y streamer en Twitch, pero actualmente, y como él mismo reconoce, rentabiliza su actividad mediante tuits promocionados y mensajes publicitarios en Instagram.

Ayer, este supuesto profesional de Internet decidió que era buena idea hacer risas del reciente atentado de Manchester en el concierto de Ariana Grande. El primer tuit lo borró poco después, pero Internet nunca olvida.

Horas después, Leavitt publicó un tuit disculpándose por el mensaje humorístico y reconociendo que no era consciente de la magnitud de la tragedia, una disculpa curiosa teniendo en cuenta que en su tuit original usaba la expresión “múltiples víctimas”.

No se trata ahora de enarbolar la bandera de la indignación ni de crucificar a Leavitt boca abajo. En Twitter se dicen cada día cosas mucho peores, y también se reacciona de manera desproporcionada a chistes infinitamente más banales. De todos modos, hacer bromas sobre incidentes en los que han muerto personas nunca suele ser una buena idea.

La cuestión de fondo es que no es la primera vez que un streamer de videojuegos se pone en evidencia. comentarios sexistas, racismo, insultos, bromas pesadas, humor demasiado en el límite... Los casos como este no solo afectan a la imagen del que los protagoniza. También afectan a cientos de streamers que no tienen ninguna culpa de los rebuznos de un individuo en concreto, pero se ven afectados por la misma pérdida de credibilidad.

El streaming es un sector muy joven que ha crecido al amparo de otro sector muy j0ven, el de los torneos profesionales de videojuegos. Si queremos que ambos alcancen el estatus que se merecen, haríamos bien en comenzar a comportarnos como profesionales, y no como críos. [vía Compete]