La semana pasada, activistas de Greenpeace desataron las iras del gobierno de Perú y de no pocos entusiastas de la arqueología al entrar sin permiso en la zona donde se hallan las líneas de Nazca para poner un cartel. Aunque los participantes en la acción lo niegan, Perú les acusa de dañar los antiguos geoglifos. Este nuevo vídeo confirma los daños.

Según se aprecia en el vídeo grabado mediante drones por la cadena PBS Newshour, la presencia de los activistas ha dejado numerosas marcas en el suelo entre las que se aprecian huellas de pisadas y hasta el contorno de alguna de las letras que pusieron sobre el suelo. Las líneas de Nazca comenzaron a trazarse hacia el año 500 antes de Cristo. Para hacerlo, los habitantes de aquella región de Perú levantaron cuidadosamente las rocas oscuras de esa planicie para dejar al descubierto la arena más clara de debajo.

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La ausencia de viento y lluvia en esa región han permitido mantener los geoglifos intactos, pero la presencia humana puede dañarlos. Por esa razón, está prohibida la entrada por tierra a la zona, y los únicos científicos autorizados a examinar los geoglifos lo hacen con un calzado acolchado especial que distribuye el peso sobre el suelo (en la foto).

Greenpeace ha pedido oficialmente disculpas por el daño producido por sus activistas en las ancestrales líneas. No obstante, la ministra de cultura de Perú, Diana Álvarez Calderón, reclama a la organización los nombres de todos los implicados además del activista argentino Mauro Fernández, de momento el único identificado en el caso. La fiscalía del país andino estudia el caso y es muy posible que solicite la pena máxima contemplada por la ley en caso de delitos de daño contra el patrimonio: 8 años de cárcel. [vía PBS Newshour y CNN México]

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