El estudio de diseño y arquitectura experimental con base en Londres Minimaforms ha puesto en marcha una exposición llamada Petting Zoo en la que simula uno de estos lugares donde los visitantes pueden entrar en contacto directo con animalitos de granja. La diferencia es que no hay cabras, patos o conejos en este zoo, sino robots.

Los robots tienen la forma de un tentáculo artificial, y responden a la interacción con el público con movimiento, luz y colores. Las máquinas utilizan sensores Kinect y un sistema de procesado de datos en tiempo real para detectar el movimiento de los visitantes y actuar según él.

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Las máquinas están programadas en lenguaje Processing para reaccionar de diferente forma según la actitud y movimientos de la persona. No sabemos si acariciar un robot será algo agradable o relajante, pero si hay algún zoo en el futuro, ya sabemos como será su área de robots. [Creative Applications]