Los coches autónomos tienen aún mucho camino por delante, y parte de ese camino es encajar en el marco legal que regula la circulación. Una compañía de seguros británica ha decidido adelantarse a lo que terminará siendo una realidad y ha creado la primera póliza para asegurar automóviles pilotados por una máquina.

La compañía es Adrian Flux, y se especializa precisamente en asegurar vehículos en casos que se salen de la norma. La póliza es interesante porque contempla supuestos que serían absurdos en un automóvil normal. Entre esos supuestos está, por ejemplo, la posibilidad de que haya un fallo en la señal de GPS, en el software que lo guía, o incluso que sufra un ataque informático por parte de terceros.

El seguro también cubre problemas derivados de errores del conductor a la hora de actualizar el sistema, no actualizarlo, o sufrir un accidente por no pasar correctamente de modo autónomo a modo manual. Este último supuesto es especialmente importante porque antes de que los sistemas de inteligencia artificial tomen el control completo de la circulación (si es que llegan a hacerlo algún día), pasarán muchos años durante los que ordenadores y conductores tendrán que convivir. El único accidente de un coche autónomo de Google hasta la fecha se produjo precisamente debido a un error del supervisor. [vía IEEE Spectrum]


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