Imagen: Tank Man. Jeff Widener/AP

En la lista de las 100 personas más influyentes del siglo XX hay un personaje anónimo. Nadie sabe quién es, aunque existen teorías acerca de su identidad, y probablemente también, pocos se atreven a refutar la importancia de que se encuentre en dicha lista. Esta es la historia de una foto legendaria y los segundos que lanzaron a la fama a Tank Man, el rebelde desconocido.

¿Qué puede pasar por la cabeza de un hombre para cruzarse frente a una columna de tanques en plena revuelta de la Plaza de Tiananmén? Quizá pasaba por allí y era la forma más fácil de cruzar la calle, aunque se antoja complicado ante semejante escena. ¿Estaba revindicando algo? Es difícil saberlo aún hoy, así que vamos a reconstruir lo que ocurrió ese 5 de junio de 1989 en Pekín.

Protestas de la Plaza de Tiananmén

Imagen: La plaza de Tiananmén, centro de las protestas. Wikimedia Commons

Para analizar la fotografía y al misterioso personaje debemos situarnos en contexto. La famosa revuelta con las protestas que tuvieron lugar en la Plaza Tiananmén en 1989 (también conocidas como la masacre de Tiananmén ) hacen referencia a un conjunto de manifestaciones que fueron lideradas por estudiantes en la República Popular China en la primera mitad de 1989, entre el 15 de abril y el 4 de junio.

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Una serie de movilizaciones que recibieron un amplio apoyo de los residentes de la ciudad, desde intelectuales que creían que el gobierno del Partido Comunista era corrupto y represivo, hasta trabajadores de la ciudad ahogados por la crecientes reformas económicas en el país. Unos eventos que dejaron al descubierto las profundas divisiones dentro de la dirección política china.

En un primer momento el gobierno pidió la disolución de las protestas. Más tarde comenzarían a aflorar las divisiones en el seno del Partido Comunista sobre la forma de abordar la situación con los manifestantes. Al final se decide actuar por la fuerza, no habrá diálogo ni propuestas a las reivindicaciones. Así, el 20 de mayo es declarada la ley marcial por el Gobierno.

Unas semanas después, el 3 de junio, el gobierno decide emplear tanques y toda la infantería del ejército en la misma plaza de Tiananmén con el propósito de acabar de una vez por todas con las manifestaciones. El resultado a partir de aquí varía según las fuentes, pero morirían más de 1000 personas en los días siguientes junto a más de 7.000 heridos.

Imagen: Aniversario en 2004 por las muertes de los estudiantes (Hong Kong). AP

Tras la barbarie, el gobierno lleva a cabo una serie de medidas entre las que se encontrarían la expulsión de la prensa extranjera, el control absoluto de la cobertura de los acontecimientos en la prensa del país y la detención de cualquier individuo que pudiera instigar los movimientos. Así que sin prensa (y sin red, era 1989 en China) que pudiera narrar los acontecimientos, los medios tuvieran que darle la espalda a la realidad de lo que allí se estaba viviendo.

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Aunque hubo una imagen que lo cambiaría todo. Durante los acontecimientos en la plaza varios fotógrafos captaron la silueta de un solo hombre que se enfrentó a los tanques del gobierno. Nacía la leyenda de Tank Man.

Fotografiando a Tank Man desde el hotel

Imagen: Tank Man. Stuart Franklin / TIME

Era el 5 de junio, dos días antes el gobierno había desplegado los tanques en la zona y la violencia en las calles era palpable. El Hotel Beijiing se había convertido en el cuartel general de parte de la prensa extranjera y desde sus balcones los fotógrafos tenían una posición privilegiada desde la que disparar con sus objetivos y capturar los hechos que estaban ocurriendo.

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Allí se encontraban también esa mañana, entre otros, los fotógrafos Jeff Widener, estadounidense de la agencia Associated Press, Stuart Franklin, británico para Magnum en Time, y Charlie Cole para la revista Newsweek. Desde allí se percatan de un escena que tiene lugar en la conocida como Gran Avenida de la Paz Eterna, un enclave a unos 200 metros del extremo norte de la plaza de Tiananmén.

Los tanques se aproximaban lentamente a la plaza cuando un hombre con camisa blanca y pantalones negros aparece en escena. La imagen es sorprendente y cargada de gran tensión. El hombre está sólo y lleva consigo lo que parece un par de bolsas de la compra. Se aproxima a los tanques, estos ralentizan aún más la marcha, y mientras el misterioso personaje se acerca cada vez más a la maquinaria bélica comienza a realizar gestos de desaprobación con la bolsa, gestos que indudablemente indicaban que quería que los tanques dieran marcha atrás y se alejasen.

Los fotógrafos no dan crédito a lo que están viendo. El hombre se encuentra de pie en medio de la amplia avenida, directamente en la trayectoria de los tanques. El primer tanque intenta intimidar al hombre, este no recula y da un paso al frente acercándose aún más. El tanque entonces intenta sortearlo y el hombre vuelve a situarse al frente de la máquina. Es el momento en el que el primer tanque se para y detiene los motores. Los vehículos blindados detrás de éste hacen lo mismo.

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Tensa calma durante un instante hasta que el anónima saca fuerzas y aplomo y decide subirse al primer carro de combate, momento en el que aparece en escena un militar de sale de la escotilla del tanque. Se produce una breve conversación y tras terminar nuestro héroe anónimo se baja del vehículo.

Los tanques entonces encienden motores mientras el hombre se mantiene a un lado, apenas uno o dos metros del primer vehículo. Cuando inician la marcha Tank Man decide situarse otra vez delante del tanque, por tanto se restablece el enfrentamiento hombre-tanque.

Imagen: Réplica del tanque de la icónica foto. Wikimedia Commons

Finalmente aparecen en escena dos hombres vestidos de civiles que acaban empujando al hombre de la trayectoria de los vehículos hasta las masas a los lados. Los tanques inician finalmente la marcha. Estos dos hombres y según contaría más tarde el fotógrafo Charlie Cole, pertenecerían al gobierno chino, un dato que se presta al debate, ya que otros testigos creen que simplemente se trataba de civiles.

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En cualquier la escena que acababa de ocurrir, retratada por los fotógrafos que se encontraban en ese momento, abría la leyenda de este enigmático héroe anónimo. También daba comienzo así a la gran pregunta e incógnita, ¿quién era ese hombre?

Veámoslo desde la perspectiva de dos de los testigos directos de los acontecimientos, el fotógrafo Jeff Widener, de AP, y Stuart Franklin, de Magnum. Ambos puntos de vistas muy diferentes, ya que como toda gran historia sobre una fotografía, hubo quién incluso pensó que el hombre le estaba estropeando la composición a la escena.

Tank Man según los fotógrafos y testigos

Imagen: Imagen: Tank Man. Stuart Franklin / TIME

Probablemente de las versiones existentes sobre la escena, la foto que capturó Widener sea la más reconocida. Esa día desde el balcón del hotel tomaría la imagen con una Nikon y una lente de 300 milímetros a una distancia, según el fotógrafo, de unos 200 metros de la escena. Se da la circunstancia de que Widener había sido asaltado y agredido por la propia policía china la noche anterior a la foto, quienes además acabaron requisándole todo el material anterior sobre la represión que estaba teniendo lugar contra los estudiantes.

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Esta fue la razón de que al poco tiempo de tomar la instantánea, Widener decidiera esconder el carrete en la cisterna del inodoro donde se alojaba. Gracias a eso salvó esta imagen legendaria. Varias horas después la policía registra su habitación pero el hombre logra salvar el carrete que finalmente llegó a la redacción de AP.

Pasados muchos años después Widener ha contado en innumerables entrevistas lo que vio ese día. En el 2014 y a través de una entrevista en el diario Público explicaba cómo un error estuvo a punto de hacerle perder la foto. También daba detalles acerca de Tank Man:

Cometí un error con la película porque sólo me quedaba un carrete. El problema es que normalmente usaba una película de sensibilidad 800 ASA y éste era de 100 ASA y yo no me di cuenta. De modo que la velocidad que usé en la foto era demasiado lenta y además estaba usando un objetivo de 300 milímetros… Cuando me di cuenta que había tomado la foto a 1/30 pensé que la había perdido… Así que es un milagro que la foto saliera. Un auténtico milagro.

En cuanto al hombre, no sé nada de él. Lo curioso es que la primera vez que lo vi, cuando estaba preparado enfocando con mi cámara hacia la fila de tanques, con la composición perfecta y el apareció en medio, lo primero que pensé de él fue ¿Qué hace ese tío ahí? ¡Va a arruinarme la composición de la imagen! Evidentemente no estaba pensando de forma clara. Además tenía una fuerte contusión, porque la noche anterior fotografiando los enfrentamientos una piedra me había golpeado en la cabeza. Además, cuando tomé esa foto nada parecía inusual. Después de lo que había visto esos días, un hombre con una bolsa parando unos tanques no parecía raro… Así que lo primero que me vino a la cabeza es que el hombre me iba a arruinar la foto… No pensaba que iba a ser una de las fotos más icónicas en la historia de la fotografía.

Ese mismo año, en el 2014, el fotógrafo Stuart Franklin también daba su versión de lo acontecido, en este caso para una entrevista a The Guardian en la que explicaba cómo había fotografiado a Tank Man (y al igual que contaría Widener, con muchas dudas de que se tratara de un “acontecimiento” en ese momento). Franklin había sido el primer fotógrafo que publicó las imágenes de la protesta. Según el fotógrafo:

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Yo había llegado a Beijing en la última semana de mayo de 1989, trabajaba para Magnum en Time. Conseguí una bicicleta para moverse por la ciudad y me estaba quedando justo al lado de la plaza. Era relativamente fácil trabajar como fotógrafo en ese entonces, sobre todo para los estándares de hoy en día.

Los chinos estaban protestando por la libertad de expresión, la libertad de prensa y por el fin de la corrupción. Una vez que los manifestantes habían acampado durante semanas, el gobierno se dio cuenta de que tenían que actuar. Fui testigo de cómo las tropas se trasladaban a la plaza y la limpieza de manifestantes que hubo en la noche del 4 de junio.

Recuerdo que salí en las primeras horas del 5 de junio con el fotógrafo Charlie Cole de Newsweek y nos dirigimos a nuestro hotel. Después de eso, los periodistas estábamos totalmente cercados. Los militares ocuparon el vestíbulo y los medios se buscaron la vida para realizar su trabajo. Yo me encontraba en un balcón con otro grupo fotógrafos y periodistas cuando vimos al hombre saltar delante del tanque. Esa imagen se ha vuelto tan icónica - pero lo curioso es que las fotos se tomaron por el hecho de que la gente lo estaba viendo por televisión, veían al hombre en movimiento delante de los tanques en la televisión. Recuerdo también que las fotografías fijas que unos pocos tomaron de esa escena en su momento no me parecían nada especial, quizás se debía a que me encontraba alejado para entender lo que estaba pasando. Tuve la suerte de encontrarme allí, ya que muchos periodistas no presenciaron la escena porque se habían cambiado de hotel, ya que la comida no era muy buena. Cuando acabó la escena las autoridades dentro del hotel confiscaron todo mi material, aunque yo me había guardado la película en una caja de té y se la había dado a un estudiante francés que se dirigía a París. Él fue el que se la envió a Magnum.

¿Quién era Tank Man?

Imagen: ChameleonsEye / Shutterstock

Como vemos, la astucia de ambos fotógrafos les permitió guardar la mítica toma, pero ni siquiera ellos saben hoy la identidad del hombre anónimo. La realidad es que se sabe muy poco de él. Lo mismo ocurre con el comandante que salió del tanque a hablar con el hombre, quién podría ofrecer pistas. Tras el incidente el medio británico Sunday Express dijo que se trataba de Wang Weilin, un estudiante de 19 años que más tarde fue acusado de “vandalismo político”, una información que jamás ha sido confirmada y que no se puede dar por válida.

Según el Center for Human Right en Hong Kong la búsqueda del hombre jamás dio resultados. Medios de todo el mundo e investigaciones por parte de asociaciones durante estos años que no han dado con la identidad y paradero de Tank Man, aunque como es habitual en estos casos, ha abierto las puertas de numerosas teorías acerca del hombre.

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Según contó años después Bruce Herschensohn, ex asistente del presidente estadounidense Richard Nixon, el héroe anónimo fue ejecutado 14 días después. Otras fuentes dicen que fue ejecutado por un pelotón a los pocos meses de las protestas de Tiananmén. Por su parte el Gobierno chino ha realizado pocas declaraciones sobre el incidente o las personas involucradas. La versión oficial del gobierno es que no saben nada de él y que jamás fue detenido.

Así que es muy posible que jamás sepamos con certeza qué fue del “rebelde desconocido”, término utilizado por la revista Time para incluirlo en 1998 en su lista de las cien personas más influyentes del siglo XX. Un hombre cuyas imágenes han simbolizado en medio mundo los terribles eventos que tuvieron lugar en las protestas y la lucha no armada y pacífica. Un símbolo del movimiento democrático chino y una poderosa instantánea que también ha sido ejemplo del poder individual por detener gobiernos y/o forzar cambios de dirección política en los países.


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