La doctora Anna Konopka no tiene un ordenador en su consulta médica ni sabe cómo usar uno. En su lugar, tiene dos archivadores que contienen la mayoría de los historiales de sus pacientes. Hoy en día, esta falta de conocimiento podría prohibir que practique medicina durante el resto de su vida.

Konopka, que vive en un pueblo llamado New London en el estado de New Hampshire, voluntariamente cedió su licencia médica el mes pasado. La doctora dice que el problema es que ella no realiza ciertas tareas médicas en un ordenador (dice que tiene que aprender y que no tiene tiempo para hacerlo).

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Pero el Consejo de Medicina de New Hampshire dice que su falta de conocimiento de la tecnología es un problema serio y preocupante. Además, el consejo también sostiene que existen problemas con sus procesos de documentación y prescripción de medicamentos.

La autoridad afirma que en su situación actual Konopka no puede acceder al programa obligatorio del estado que vigila las drogas que los médicos prescriben a sus pacientes. El programa, que fue aprobado en 2014, requiere que los médicos que recetan opiáceos registren sus prescripciones.

Los problemas para Konopka empezaron cuando el consejo de medicina recibió una queja de la familia de uno de sus pacientes, un niño de siete años con asma. El familiar le acusó de dejar que los padres del niño decidieran la dosis adecuada de un medicamento. También dijo que Konopka no trató al paciente con esteroides inhalados diariamente. La doctora dijo que ella nunca le hizo daño al paciente y que el problema fue que su madre no cumplió sus instrucciones.

Desde entonces, la autoridad ha recibido cuatro quejas más sobre Konopka. El consejo de medicina iba a organizar un reunión disciplinaria para atender a las quejas, pero la doctora cedió su licencia voluntariamente antes de la reunión. Konopka afirma que fue forzada a ceder su licencia.

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La doctora fue a los tribunales esta semana para intentar recuperarla, argumentado que si cierra su oficina sus pacientes estarán sin cuidado médico.

“Yo estoy interesada en ayudar a la gente. No me convertí en doctor por el dinero, y no he ganado mucho dinero”, comentó Konopka.

Su filosofía sobre la medicina le ha ganado mucho apoyo en su pueblo, que tiene una población de 4.400 personas. Konopka suele tratar a pacientes que no tienen seguro médico. Trata a cualquier persona por $50 en efectivo. Varios de sus pacientes han escrito cartas para apoyarla.

El juez todavía no se ha pronunciado sobre el caso de Konopka. El estado pide que se rechace su petición de recuperar su licencia y sostiene que la doctora puede pedirle al consejo de medicina que reconsidere su decisión.

[AP]