Imagen: Rilana Hamer.

Los dispositivos del interent de las cosas son notablemente inseguros, y las cámaras web se encuentran entre las víctimas más alarmantes que suelen ser atacadas por los hackers. Una mujer en Países Bajos recientemente aprendió (por las malas) lo vulnerables que pueden ser estos dispositivos, cuando su cámara web comenzó a seguir sus movimientos por sí sola y a hablarle con una voz siniestra y desconocida.

Rilana Hamer relató, a través de una publicación de Facebook, la historia de horror que vivió en carne propia después de comprar una cámara web en una tienda de descuentos llamada Action. La idea de Hamer era usar el dispositivo para verificar el estado de su mascota mientras no estuviera en casa, pero al final a la que vigilaron fue a ella.

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Según Hamer, se percató del problema cuando la cámara comenzó a moverse por sí sola, poco después de pasar un mes desde que la compró. “La cámara se movía de un lado a otro”, escribió Hamer. “De repente comencé a escuchar sonidos extraños... ¿me estaba volviendo loca? No... Caminé hacia el sonido y escuché claramente que me decían ‘bonjour madame’. Me moví hacia la izquierda y después a la derecha, y la cámara se movía conmigo”.

“Aterrorizada”, Hamer desconectó la cámara y la metió en una caja. Más tarde le comentó el tétrico incidente a un amigo y decidió volverla a conectar para grabar lo que hace en vídeo. Poco tiempo después de hacerlo, la voz regresó. “Hola, ¿hablas francés?”, le preguntó. Hamer comenzó a alterarse y a gritarle al intruzo: “¡Vete de mi casa ahora!”. “Hola, señorita”, la provocaba el hacker. “¡Vete a la mierda!”, le gritó Hamer. Al final del encuentro, el troll perdió su compostura y le gritó de vuelta: “¡chúpame!”

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Según el medio neerlandés RTL, Action ha aceptado la devolución de la cámara y sus representantes comentaron a periodistas que el fabricante del dispositivo está investigando el caso. “Nuestra duda es si se trata de un problema con la cámara o en un mal uso de contraseñas y poca seguridad en la red WiFi”, dijo el representante, quien también comentó que este modelo está a la venta desde el mes de mayo y esta es la primera queja de este tipo.

Lamentablemente, nadie ha confirmado cuál es la marca de la cámara web. Gizmodo ha contactado tanto a Hamer como a Action pero todavía no hemos recibido una respuesta. Actualizaremos la noticia si la recibimos.

Sin importar quien la hizo, los dispositivos del internet de las cosas son, en general, inseguros. Y lo que es peor, el público no está exigiendo una mayor seguridad para ellos. Incluso los fabricantes más importantes del mercado, como Nest de Google, han experimentado fallos de seguridad graves. Un grupo de cámaras web baratas fueron acusadas de haber formado parte de la botnet Mirai, esa que tumbó la mitad del internet en octubre de 2016. Actualmente, estos dispositivos nos están haciendo menos seguros.

Es bastante perturbador saber que alguien te está observando, pero ser observado y no saberlo es aún peor.

“Mi privacidad, mi casa, mis cosas privadas, mi integridad como persona... Estoy asustada, aterrorizada”, escribió Hamer. “Ha sido observada sin saberlo, ¿pero durante cuánto tiempo? ¿Qué es lo que vieron esas personas de mi?” [Rilana Hamer via The Next Web, RTL News]