Los británicos se toman muy en serio la elaboración de sus bebidas, y en este momento hay una de ellas en riesgo. Se trata de la ginebra, y su problema se llama Phytopthera austrocedrae, un hongo que está diezmando las plantas de enebro de las que proviene el característico aroma de esta bebida.

Aunque de aspecto adusto y recio, resulta que el enebro es una planta muy delicada. Tarda ocho años o más en crecer lo bastante como para dar las pequeñas bayas púrpura que se usan en la producción de ginebra. Cada cosecha de bayas tarda dos veranos en madurar y, a medida que pasa el tiempo, la planta cada vez da menos fruto.

En los últimos años, la población de este arbusto se ha visto amenazada por heladas, planes de reforestación, incendios y recalificaciones de terreno para uso agrícola. La puntilla ha sido el Phytopthera austrocedrae. Según datos de la organización que vela por la flora en Escocia (Plantlife Scotland), la situación del enebro es crítica en esa región. El 79% de las plantas son ya maduras, viejas o han muerto. En cuanto a la enfermedad, aparte de en Escocia solo se ha detectado en Argentina y se desconoce como ha podido llegar hasta el Reino Unido. El último examen indica que el 63% de las plantas de enebro escocesas están afectadas.

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Todo ello no pasaría del plano de una crisis botánica si no fuera por un detalle. Las tres cuartas partes de las dos especies de enebro que se utilizan en Reino Unido para aromatizar la ginebra están en Escocia. Por supuesto, el enebro crece en otras partes del mundo, pero para muchas de las ceremoniosas destilerías británicas, utilizar plantas de otro país no es una idea aceptable. Plantlife Scotland ha puesto en marcha una iniciativa para salvar la planta de cara al futuro. [Plantlife Scotland vía Wired]

Foto: Dionisvera / Shutterstock

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