Cualquiera que haya pasado cerca de un dron sabe la cantidad de aire que las aspas de estos cuadricópteros pueden generar, pero la NASA ha querido ir más allá. Sus superordenadores han elaborado una simulación para averiguar cómo se mueve el aire en el interior de los rotores.

La simulación muestra un auténtico pandemonium de corrientes que se originan dentro de cada rotor y mueven el aire hacia abajo en un flujo continuo pero muy fragmentado. La prueba se ha hecho con un DJI Phantom 3 y su objetivo no es solo maravillarse con la complejidad de las turbulencias sino ayudar a diseñar cuadricópteros más eficientes.

Una de las primeras conclusiones preliminares es que el número de rotores sí que redunda tanto como se pensaba en el aumento de la potencia de impulso del cuadricóptero. Solo añadir dos o cuatro rotores más permite al vehículo moverse mucho más rápido y levantar más peso. La cuestión ahora es descubrir cuál es la mejor forma de distribuirlos y a partir de qué número de rotores ya no hay tanta diferencia. [vía NASA]