Una de las particularidades más extrañas de Marte es que está separado en dos mitades geológicamente muy diferentes. Una nueva simulación realizada por geofísicos del Instituto Tecnológico de Zurich ha descubierto la causa probable de esta diferencia: Marte colisionó con un objeto enorme.

La hipótesis tiene mucha base, y concuerda con la teoría de que Marte podía haber albergado inicios de vida o agua en algún momento, pero que desaparecieron barridos por una serie de erupciones volcánicas a escala planetaria. Lo que ha hecho el equipo del ETH Zurich dirigido por el geofísico Giovanni Leone ha sido recrear una nueva simulación computerizada de la superficie de Marte. El modelo ahonda en el pasado del planeta en busca de un origen geológico para las diferencias entre las dos mitades del planeta. El hemisferio norte marciano está compuesto por planicies, mientras que el hemisferio sur está lleno de mesetas, formaciones montañosas y cráteres volcánicos.

La explicación más plausible de esa orografía, es que Marte sufrió el impacto de un objeto enorme y de una alta densidad. Los geofísicos calculan que probablemente se tratara de un planetoide formado en su mayor parte por hierro, y con un diámetro de de al menos 3.200 kilómetros. La composición de este mineral es la única que explica precisamente los dramáticos cambios que sufrió Marte a continuación.

El impacto se produjo en el hemisferio sur, y originó una cadena de erupciones volcánicas que convirtió esa mitad de Marte en un gigantesco océano de magma durante unos 3.000 millones de años. El impacto también se encargó de eliminar completamente el campo magnético del planeta, al provocar una fuga de calor desde el núcleo tan grande que, en última instancia, enfrió el interior y acabo por apagar el mar de lava, convirtiendo a Marte en el frío desierto que conocemos hoy.

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Aunque se han encontrado vestigios de agua en Marte, Giovanni Leone considera muy complejo que el planeta haya llegado a albergar alguna vez vida con semejante actividad volcánica sostenida durante tanto tiempo. [ETH Zurich vía Science Daily]

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