Focal Plane Array es el nombre de una avanzada tecnología de infrarrojos utilizada en telescopios y también para detectar misiles guiados por calor mucho antes de que puedan impactar en el blanco. Un grupo de investigadores de las Universidades de Monash y Melbourne, en Australia, han descubierto cómo emplear esta segunda versión para combatir un enemigo más letal: la malaria.

Según datos de la OMS, la malaria mata cada año a 600.000 personas, muchas de ellas niños. Uno de los mayores problemas de esta enfermedad es que es prácticamente imposible de detectar en los primeros estadios de infección, lo que eleva mucho la tasa de mortalidad. El parásito se oculta en los glóbulos rojos y apenas es visible hasta que se multiplica sin control. Por otra parte, los síntomas son parecidos a los de la gripe, y eso hace que muchos enfermos no acudan al hospital hasta que es demasiado tarde y contribuyan a extender la enfermedad.

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Los parásitos de la malaria tienen una serie de ácidos grasos que emiten una firma característica en el espectro infrarrojo. El equipo australiano ha combinado los sensores del sistema Focal Plane Array con un microscopio electrónico. El resultado es un dispositivo tan preciso que es capaz de localizar el parásito hasta en una muestra de una única gota de sangre. Demostrada su eficacia, el siguiente paso es comenzar a distribuir el dispositivo en hospitales para pruebas de campo. [Royal Society of Chemistry vía Vocativ]

Foto: mrfiza / Shutterstock

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