En el año 2007 llegó un videojuego que claramente seguía los pasos de historias como las de Indiana Jones y Tomb Raider, pero que tenía su propia historia que contar y su propio carisma. Nueve años más tarde sus creadores aseguran que ha llegado su última aventura, y de ser así, es un final perfecto.

Este artículo no tiene spoilers del juego, puedes leer con tranquilidad.

Porque Uncharted 4: A Thief’s End hace bien, muy bien, todo eso que nos gustó durante tres juegos principales y un spin-off. La acción está allí, la aventura también, y la historia es más creíble que nunca, o mejor dicho, más sentimental. Porque el aspecto emocional de los personajes se siente como el verdadero protagonista de la historia. Cada uno de ellos tiene su propia lucha interna, comenzando, cómo no, con el nuevo de Nathan Drake, que está viviendo en el retiro pero cada día que pasa lo siente con un pesar que se nota en sus acciones, en su lenguaje corporal, sin necesidad de que diga una sola palabra.

Sic Parvis Magna: La grandeza nace de pequeños comienzos

Uncharted 4: A Thief’s End se basa en la típica historia de acción de tipo “una última vez” o “una última aventura”. Nathan se reencuentra con su hermano (algo que ya hemos visto en los tráilers del juego) después de muchos años de pensar que estaba muerto. Originalmente pensaba que esto era una excusa barata para incluir a un nuevo personaje principal del que nunca había oído en tres (o cuatro, si contamos el de PS Vita) juegos anteriores, pero al final la historia de Samuel Drake es creíble. Naughty Dog logró convencerme de por qué nunca lo habíamos visto.

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Pero para el momento en el que Nathan y Sam se reencuentran, el protagonista de la historia llevaba algunos años de haberse casado (con Elena, su fiel compañera de aventuras desde el primer juego); vivía en el retiro y ambos tienen trabajos aburridos, o bueno, “comunes”.

También llegué a pensar que el reencuentro de Nathan y su hermano podría haber sido una gran sorpresa en la trama del juego, no algo que mostraran en los tráilers, pero cuando se está desarrollando la historia te das cuenta que esto es un detalle nada más, las bases en una trama mucho más diversa y, sobre todo, interesante.

Porque si hay algo que tienen los juegos de la saga Uncharted es que sus historias atrapan. No son las más complicadas del mundo, pero interesan, emocionan, y se complementan a la perfección con la acción del juego. En el pasado al bueno de Nate lo hemos visto escapar de trenes que están al borde de un precipicio, huir de aviones que están a punto de estrellarse y encontrar ciudades mágicas y perdidas, de esas que solo existen en las leyendas.

Una gran historia

En Uncharted 4: A Thief’s End lo vemos vivir otro tipo de aventura, buscando el tesoro de un pirata tan grande que no tiene comparación, aunque no lo buscará por motivos de ambición o riqueza. El problema es que al sumarse a lo de “una última aventura, esta vez sí, después me retiro”, la tensión en casa aumentará.

El nivel del detalle y guión de Naughty Dog es impresionante. Uncharted 4: A Thief’s End no estuvo, en gran parte, bajo la responsabilidad de Amy Hennig, la madre de la franquicia y creadora de los tres juegos originales. Ella salió de la compañía por alguna razón cuando ya estaba en desarrollo el último juego de la saga, pero quienes tomaron el testigo son otros dos pesos pesados en cuanto a guiones e historias en videojuegos: Neil Druckmann y Bruce Straley, las mentes detrás de The Last of Us.

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Y la influencia de este juego y sus creadores se nota: el guión es mucho más dramático que hasta ahora, y la jugabilidad hereda algunos detalles bastante atractivos (como un mayor acercamiento al sigilo). En todo lo demás, Uncharted 4 sigue siendo un Uncharted, todo lo que te gustó de los anteriores está ahí, y lo que no te gustó también.

Nathan Drake, el asesino en serie más simpático que conocerás

Si hay algo que siempre me ha pesado en los juegos Uncharted es cómo la solución para todo es asesinar a cualquier persona que se te atraviese (además de saltar, y saltar mucho). Nathan se suele encontrar con criminales rivales, señores de la guerra y mercenarios que se atraviesan en su camino, y a medida que avanza cada capítulo en cada juego va sumando más y más cadáveres.

Eso, sin perder el sentido del humor que le caracteriza al personaje. Es un detalle en el que no dejo de pensar por el hecho de que Nathan se lo toma a la ligera, es como que ni le importa dejar un alud de cadáveres por cada sitio en el que pasa. Y se que es un videojuego de acción, pero el hecho de que los Uncharted se tomen tan a pecho y en serio sus guiones no cuadra con que a Drake ni siquiera le den pesadillas sus tardes de tiro al blanco en personas.

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Claro, las personas que mata son “malas” o “villanos”, pero matar sigue siendo matar.

Y en general las mata de la misma forma de siempre: cubrirse, apuntar, disparar; con alguna excepción gracias al nuevo modo de sigilo que sus creadores incorporaron en esta entrega (y que le queda a la perfección).

Grand Finale

Uncharted 4: A Thief’s End podría ser lo mejor de la saga, y lo digo habiendo disfrutado durante casi una década de todos los juegos (con sus fallas o no). Naughty Dog tiene años diciendo que este juego “será el último Uncharted”; en muchos casos estas declaraciones suelen ser humo y tarde o temprano los estudios regresan con otro juego más (o película, o disco, o pare de contar...). Pero si de verdad este es el final, eso es una gran noticia, porque es perfecto.

Es la conclusión de la historia de tres personajes que hemos acompañado en un sinfín de aventuras durante años. Que hemos conocido a tal punto que ya sabemos cómo actuarán ante diferentes situaciones, que sus bromas y chistes se nos hacen familiares.

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El juego tiene disparos, tiene acción, tiene muchos saltos, un guión creíble e interesante, y un nivel de interpretación maravilloso, liderado por esos grandes actores llamados Nolan North y Troy Baker. ¿Tiene sus fallos? Por supuesto, el principal que le veo es que la jugabilidad añade algunos elementos pero en sus bases es la misma de siempre, y que en esencia repite el formato de “hay que buscar un tesoro, hay un malote que se nos cruza en el camino, hay un giro inesperado de acontecimientos...”. Pero, ¿acaso eso no es lo que más gusta a los fanáticos de Uncharted?

Y, finalmente, su apartado visual es tan precioso como podríamos esperar. Soy de los que defiende a capa y espada que un juego no es bueno por sus gráficos, pero eso no quiere decir que no reconozca un trabajo impresionante en la obra de Naughty Dog. Escenarios, ambientaciones, personajes... Todo luce increíble, y el trabajo en los rostros y expresiones es tan impecable que los personajes pueden hablar sin decir una palabra, dado que es posible leerles su lenguaje corporal y expresiones faciales para saber lo que están sintiendo.

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Si este es el final, Nate, te digo adiós y te agradezco por todos los años de aventura. Sic Parvis Magna.


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