Imagen: AP

El 9 de mayo, cientos de trabajadores del almacén de residuos nucleares de Hanford, conocido como “el lugar más tóxico de América”, recibieron la orden de ponerse a cubierto tras el derrumbamiento de un túnel. El 8 de junio sonaron de nuevo las alarmas tras detectarse contaminación radiactiva en el aire.

Las partículas habían escapado de una zona de contención en el lugar donde se está demoliendo la planta de acabado de plutonio (el proyecto de demolición más peligroso de todo el almacén nuclear). Tanto el Departamento de Energía de Estados Unidos, que administra Hanford, como la empresa encargada de las obras de demolición aseguraron que los trabajadores no habían corrido ningún riesgo, pero una investigación de KING 5 sugiere todo lo contrario.

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Según un email interno obtenido por el medio de comunicación, 65 empleados de Hanford se hicieron un análisis tras el incidente y “un pequeño número” de ellos dio positivo en “exposición interna” (inhalación) de plutonio radiactivo. KING asegura que ese “pequeño número” de empleaños son 12, un 20% del total de personas que se sometieron al análisis. Cabe señalar que, aquel 8 de junio, aproximadamente 350 trabajadores de Hanford fueron puestos en cuarentena.

“No hay cantidad segura de plutonio que se pueda inhalar o ingerir”, explicó a KING el doctor Marco Kaltofen, del Programa de Ciencias Nucleares del Instituto Politécnico de Worcester. “La exposición está en tu cuerpo durante días, meses o incluso años. Las partículas alfa dañan el ADN, una millonésima parte de un gramo de plutonio puede causar un cáncer de pulmón letal”. [KING 5]