Es posible que lo hayas visto en algún vídeo en la red. Una carretera donde se produce una ilusión óptica que hace que una aparente pendiente cuesta abajo se convierta en una pendiente cuesta arriba. Es lo que se ha denominado como Gravity hill y su explicación científica te va a hacer cuestionar cada pendiente.

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Confusion Hill en California, Magnetic Hill en Canadá, Reino Unido, Australia, Brasil o Italia son algunos de los lugares donde se produce el fenómeno y todos parecen desafiar la gravedad. Para ello sólo es necesario un coche, una pelota o cualquier objeto capaz de rodar. Deja el cuerpo neutro sobre la pendiente y verás como se produce el efecto contrario, es decir, en vez de bajar, sube la cuesta. ¿Cómo demonios puede ocurrir esto? Veamos un ejemplo que se da en Aryshire, Escocia:

Como vemos en el vídeo, el conductor sale del coche y se observa como el vehículo comienza a “subir la cuesta”. Lo mismo ocurre con esta otra imagen en Pensilvania donde un chico lanza una pelota por una cuesta y esta acaba “regresando” cuesta arriba.

¿Cómo? Resulta que estamos ante una ilusión óptica, aunque una tan buena que sólo podrías darte cuenta con un equipo de medición y marcadores GPS que puedan medir la diferencia entre la parte superior de la pendiente y la parte inferior. Entonces sí, descubres el “truco”.

La realidad es que cuando esto ocurre y uno cree que está subiendo una cuesta, es al revés aunque nuestro cerebro crea que va cuesta arriba. El factor más importante que contribuye a la ilusión es un horizonte parcial o completamente obstruido.

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Sin un horizonte, juzgar la pendiente de una superficie es difícil debido a la falta de una referencia exacta. Ocurre que normalmente asumimos que los objetos que podrían ser más o menos perpendiculares al suelo para una persona (por ejemplo unos árboles) pueden estar inclinados compensando la referencia visual de esta.

De hecho, un estudio realizado en el año 2003 examinó cómo la ausencia de un horizonte también puede desviar nuestra perspectiva sobre dicha ilusión óptica. Los investigadores concluyeron lo siguiente:

Encontramos que la pendiente percibida depende de la altura del horizonte visible, que la inclinación de la superficie tiende a ser subestimada con respecto al plano horizontal, y que cuando se precede, se sigue o se flanquea por una pendiente empinada descendente, percibimos que está cuesta arriba.

Por tanto y como suele ocurrir con las ilusiones ópticas, estamos ante un pequeño error, pero uno que creamos nosotros mismos (nuestro cerebro) porque debemos o queremos interpretar así la realidad. En este caso la perspectiva es todo. [ScienceAlert]