En la oscuridad de la noche en una casa cualquiera de una gran ciudad, el gato de una familia se desliza con sigilo hacia su presa. El felino luego se para, se agacha… y un mando a distancia cae al suelo. El dueño enciende la luz con el ruido y su pareja le dice: “nada, es el gato soñando otra vez”.

Es posible que lo hayas escuchado alguna vez, pero, ¿pueden soñar realmente los gatos? En cuyo caso habría que plantearse, ¿y podrían llegar a ser sonámbulos? Después de todo, los seres humanos somos sonámbulos, ¿por qué razón no lo pueden ser también los gatos? Para no extenderlo mucho más la respuesta corta es no, los gatos no son sonámbulos.

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Sin embargo, ocasionalmente y bajo ciertas circunstancias sí que pueden hacer algo muy parecido.

Estudio del sueño en un felino

Sueño ligero. Getty

Era el año 1965 cuando un investigador francés de neurofisiología llamado Michel Jouvet estaba tratando de identificar las partes del cerebro responsables de inducir el sueño. Su procedimiento de investigación consistió en dañar diferentes partes del cerebro de los gatos y anotar qué efecto tenía esto en el sueño de los animales.

Jouvet había aprendido anteriormente que cuando dañaba un grupo de células llamadas núcleos del rafe (situadas en el tronco cerebral) los gatos apenas dormían, se convertían en insomnes moviéndose alrededor del cuarto, incapaces de descansar en sus espacios habituales. Esto llevó al investigador a la conclusión de que los núcleos del rafe, los cuales secretan la serotonina química, son los que le dicen al cerebro que se vaya a dormir.

Su siguiente objetivo experimental fue una parte del tronco cerebral llamada locus coeruleus (una región involucrada en la respuesta al pánico y al estrés). Operó con 35 gatos creando una lesión en esta parte de cada uno de sus cerebros.

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El sueño, hablando de un gato normal, sigue un patrón bastante predecible. Lo primero que suele hacer un gato es instalarse en lo que se denomina como período de sueño ligero, momento durante el cual se suelen enrollar como una bola. En este momento sus ondas cerebrales exhiben un patrón de onda lenta, aunque sus músculos permanecen ligeramente tensos. Después de unos 20 minutos el gato avanza hacia la etapa conocida como REM (rapid eye movement) o paradójico (PS).

fase REM. Getty

Se trata de una fase única del sueño de los mamíferos caracterizada por movimientos oculares rápidos y aleatorios, tono muscular reducido en todo el cuerpo y propenso a la llegada de los sueños. En cuanto al nombre paradójico se debe a que las ondas cerebrales durante este período son paradójicamente tan enérgicas con en la vigilia.

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Durante el período PS los músculos del gato se vuelven completamente flojos, a excepción de movimientos ocasionales breves y cortos en las patas, la cola y las orejas. Si eres dueño de un gato es muy probable que lo hayas visto con esta especie de tensión, como si soñaran con perseguir ratones o cualquier otro objeto de interés para el animal.

Cuando los gatos de Jouvet se recuperaron de la cirugía comenzaron a mostrar un extraño comportamiento de sueño. Dormían lo suficiente, comenzando con el sueño ligero de unos 20 minutos para luego pasar al período PS. Sin embargo era justo este momento cuando las cosas comenzaban a ponerse realmente extrañas. Muchos de ellos levantaban la cabeza bruscamente y miraban a su alrededor. Incluso alguno se levantaba. Lo curioso era que durante todo este tiempo parecían estar profundamente dormidos... aunque eran totalmente móviles.

El investigador comprobó que los gatos estaban realmente dormidos. Aunque sus ojos estaban abiertos sus pupilas estaban estrechadas y sus membranas dentro de los ojos totalmente relajadas, igual que en la típica fase de sueño. Además, no respondían a las luces brillantes ni reaccionaban cuando se les pellizcaba. Jouvet finalmente confirmó que sus ondas cerebrales mostraban un patrón característico de la actividad onírica (el acto de soñar).

Durante los siguientes minutos las acciones de estos gatos sonámbulos se hicieron progresivamente más violentas y erráticas. Comenzaron a pasearse y a mostrar signos de rabia. Incluso saltaron y se abalanzaron sobre objetos inexistentes. Los gatos estaban, en esencia, actuando a partir de sus sueños, incluso acechando a sus presas imaginarias. Jouvet anotó que el comportamiento de los gatos podría ser tan violento como para hacerle retroceder al él mismo.

Y es que cuando los gatos se abalanzaban violentamente se despertaban. Cuando esto ocurría sacudían la cabeza soñolientamente como si estuvieran diciendo: ¿dónde estoy? ¿qué está pasando?

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El investigador llegó a la conclusión de que el locus coeruleus debe ser el responsable de enviar una señal a los músculos diciéndoles que permanezcan paralizados como si el gato soñara. Realizando una lesión en esta región había sido capaz de interrumpir la señal. Fue lo que denominó como el fenómeno paradoxical sleep without atonía (sueño paradójico o REM sin atonía).

Otros estudios

“Me voy a dormir en breve”. Getty

La historia de los gatos que actúan aparentemente mientras sueñan no termina aquí. El fenómeno resultó ser más complicado de lo que pensaban el mismo Jouvet, algo bastante lógico si tenemos en cuenta que cualquier cosa que tenga que ver con el estudio del cerebro, por lo general, es más complicado de lo que sugieren las primera apariencias.

Otros investigadores se mostraron escépticos de los resultados de Jouvet. Así, durante los años 70 apareció la figura de Adrian Morrison ( de la Universidad de Pensilvania), quién replicó el experimento de Jouvet. El hombre consiguió producir en los gatos que fueran capaces de acechar objetos imaginarios mientras dormían, o que atacaran las toallas o mantas sobre las que descansaban, confirmando así la afirmación básica de Jouvet.

Sin embargo, Morrison discutía la propia interpretación de Jouvet en la que afirmaba que los gatos estaban actuando sobre sus sueños. Morrison descubrió que podía conseguir una gran variedad de comportamientos de lo más excéntricos dependiendo de la localización de la lesión que se le hiciera a un gato.

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Por ejemplo, si se aplicaba una pequeña lesión debajo del locus coeruleus, el investigador producía que los gatos levantaran únicamente sus cabezas y miraran alrededor durante el período REM. Si aplicaba una lesión más grande causaba un comportamiento de ataque en plan depredador. Otro tipo de lesión desencadenaba un comportamiento muy parecido al sonambulismo.

EL “rey” de la casa. Getty

En ese caso los gatos se levantaban y comenzaban a caminar en línea recta, y además nunca se desviaban de su camino, ni siquiera para olfatear una rata anestesiada colocada directamente enfrente de ellos. Simplemente tropezaban con ella y seguían adelante hasta que encontraran un obstáculo inamovible como una pared o un muro.

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Morrison también observó que los gatos nunca exhibieron ciertos tipos de comportamiento en su sueño. Jamás comieron, bebieron o participaron en actividades sexuales. Por ello concluyó que las lesiones en el tronco encefálico no estaban liberando la actividad general relacionada con los sueños. En su lugar estaban causando a los gatos a actuar bajo unos tipos específicos de comportamiento.

También cabe señalar que el comportamiento de estos gatos no era análogo al sonambulismo en los seres humanos. La gente sonámbula suele serlo durante el sueño ligero, no durante el estado más profundo. Sin embargo, hay casos de personas que se mueven violentamente e incluso corren durante el período PS. En ese caso padecen lo que se conoce como trastorno de conducta del sueño en fase REM, una condición descubierta por investigadores de la Universidad de Minnesota gracias a los conocimientos de los experimentos de Jouvet y Morrison.

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Al igual que con los gatos, los enfermos a menudo entran en modo de ataque durante estos episodios, lo que puede ser extremadamente peligroso tanto para ellos como para sus parejas. Por ejemplo, se han dado casos donde un hombre se ha despertado descubriendo que estaba estrangulando a su esposa. Luego se supo que estaba soñando con matar a un ciervo (para que luego nos quejemos de que nuestra pareja ronca).

Sea como fuere, a partir de estos estudios deberías tener claro una cosa si tienes un gato. Si te vuelves a despertar en mitad de la noche y encuentras tu alfombra destrozada o algún jarrón roto en el suelo... jamás vuelvas a pensar que el pobre e inocente gato estaba “medio dormido” o sonámbulo. Las probabilidades de que supiera perfectamente lo que estaba haciendo son muy muy altas.