Hasta hace poco se creía que el tiranosaurio no tenía enemigos naturales por estar en lo más alto de la cadena alimentaria. Ahora se sabe que al menos tenía uno: los demás miembros de su misma especie. Un nuevo estudio ha confirmado brutales combates y canibalismo entre estos dinosaurios.

Investigadores de la Universidad Queen Mary de Londres han analizado los restos de una variedad de Tyrannosaurus llamada Daspletosaurus que habitó las antiguas junglas de la zona de Canadá, y emparentada directamente con el Tyrannosaurus Rex. Los huesos del animal revelan múltiples heridas de dentelladas que, por su forma y tamaño, solo pudo hacerlas otro dinosaurio de la misma especie. La mayor parte de heridas están en el cráneo, lo que indica feroces luchas entre miembros de la misma especie.

Por otra parte, estas incisiones hechas por los grandes colmillos de otro Daspletosaurus muestran tejido cicatricial, por lo que tuvieron que hacerse en vida y no fueron suficientes como para acabar con el animal.

Sin embargo, los investigadores han encontrado otras marcas de colmillos de Daspletosaurus en el mismo ejemplar. Estas otras huellas, que también pertenecen a los colmillos de un Daspletosaurus se hicieron post mortem, lo que indica que esta subespecie de tiranosaurios no hacía ascos a la carne de sus congéneres. Aunque no es la primera vez que se hallan indicios de combates entre tiranosaurios o evidencias de canibalismo en la especie. Sí que es la primera vez que se hallan pruebas de ambos comportamientos en un único ejemplar, lo que indica que la vida de estos antiguos dinosaurios era mucho más agitada que lo que sugiere ser el depredador más grande.

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Se da la circunstancia de que este estudio, recién publicado en la revista Peerj, ha sido posible gracias al apoyo de numerosos particulares. Los autores del estudio, David Hone y Darren Tanke sometieron el proyecto a una ronda de financiación colectiva en la página de micromecenazgo Experiment. Como el resto de estudios financiados en esta web, sus resultados son públicos y accesibles a cualquiera que quiera consultarlos. [Peerj vía Phys.org]

Ilustración de portada: Tuomas Koivurinne. Foto de los investigadores en el Museo Real Tyrrell: Patty Ralrick

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