A mediados del siglo XXI, en un futuro distópico en el que Reino Unido ha caído en las manos de la corrupción, políticos sucios y las conspiraciones, un tipo con complejo de Robin Hood intentará robar a los ricos para devolver a su nación, e incriminarlos en el camino. Con esa premisa se presenta Volume, un juego de sigilo en estado puro creado por uno de los desarrolladores independientes más conocidos, y es una maravilla.

Y es que no me canso de decirlo: los juegos indie ya no son indie, o no deberíamos considerarlos así. Con presupuestos infinitamente menores al de los títulos “Triple A” como esos Call of Duty o FIFAs que salen todos los años y no cambian en casi nada (porque su fórmula siempre funciona), estos desarrolladores se dedican a innovar y traernos algo fresco, juegos diferentes y en muchos casos únicos.

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Mike Bithell es el creador de Volume, y si eres fanático de los juegos indie seguro conocerás su primer videojuego: Thomas Was Aone. Pero esta vez no estamos ante un título de plataformas basados en cuadros de colores que hablan y andan tristes por la vida, no; Volume se basa en la odisea de un hacker y activista que se infiltra en el cerebro de una corporación para robar información y datos que incriminen a sus responsables, mientras todo Reino Unido lo está viendo a través de una especie de versión de Twitch 50 años en el futuro.

Es como una mezcla de Robin Hood, V de Vendetta y Edward Snowden, o algo por el estilo. Su historia es tan interesante y llena de un reparto de actores de la talla de Andy Serkis (sí, Gollum), que nos hace olvidarnos de lo simplón que puede resultar a veces el protagonista de la historia.

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Pero más allá de su trama interesante, Volume goza de un estilo de juego demasiado adictivo y entretenido. Es sigilo en estado puro, acompañado por un estilo visual muy atractivo.

En Volume tendremos que recorrer un mapa y recolectar los “datos” (en forma de diamantes) mientras guardias de diferentes tipos vigilan la zona. Aquí no hay combate, en ningún momento. Si te ven, tienes muy pocos segundos para intentar huir, pero no es sencillo. De resto, tendrás que diferentes gadgets para desviar la atención de los guardias, engañarlos y esconderte de ellos.

La campaña se desarrolla en nada menos que 100 niveles, los cuales se van haciendo cada vez más y más difíciles. No son imposibles, pero sí suponen un buen reto, sobre todo cuando te obsesionas con hacer cada vez un tiempo menor y subir tu lugar en la tabla de líderes del nivel, lo que hace que te quedes atrapado por mucho tiempo en un mismo nivel Te lo digo a ti, nivel 15.

Pero el nivel competitivo y colaborativo de Volume no se basa nada más en una tabla de líderes, no. El juego también trae su propio editor de niveles, lo que quiere decir que podrás crear los tuyos propios y compartirlos con el mundo, además de jugar los de otros. O en otras palabras, niveles infinitos, y esto siempre es una buena noticia.

Y quizás eso es lo que más me ha gustado de Volume, que no solo tiene un estilo de juego bastante divertido y adictivo, sino que siento que estaré jugándolo por mucho tiempo, tratando de superar esos tiempos en la tabla, tratando de realizar los retos que seguramente van a aparecer en Internet, y claro, tratando de robarle a los ricos de las corporaciones para ayudar a los pobres de Inglaterra.

Porque alguien tiene que hacer de Robin Hood en este mundo lleno de hackers y activistas y de personas que protestan solamente diciendo disparates en Twitter. Ojalá más juegos de “sigilo” apostaran realmente por el sigilo y la inteligencia al resolver rompecabezas, porque la satisfacción al completar cada nivel de esta forma es muchísimo mayor.

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Volume ya está disponible para PlayStation 4 y PC, pronto también llegará a PS Vita.

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