Imagen: effspot (YouTube).

¿Por qué, Will.i.am? ¿¡Por qué!?

Will.i.am es un músico que el 99% de su tiempo lo dedica a cantar, componer y hasta producir canciones propias o para otros artistas. Su talento en la música es indudable, pero el otro 1% de su tiempo lo invierte en crear aberraciones tecnológicas. Su última obra maestra es esta cosa extraña que en algún momento fue un Tesla Model S, pero ahora es un híbrido entre restos de deportivos, coches eléctricos y la peor pesadilla de Philip K. Dick.

Después de crear su propio smartwatch y un extraño brazalete con el que se pueden hacer llamadas (porque para Will.i.am usar el móvil es algo muy poco original), el músico le ha tomado el gusto a “diseñar” autos. Su primera creación fue un monstruo basado en un DeLorean, pero ahora le ha tocado el turno a los coches de Elon Musk de caer bajo su visión. Y, madre mía, qué ha hecho.

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Un pobre ciudadano indefenso ha visto ese Tesla Frankenstein en la calle y lo ha documentado en vídeo, posiblemente después de traumatizarse de por vida.

El coche en general ha sido modificado con entradas de ventilación al mejor estilo deportivo que en realidad no necesita (lleva un motor eléctrico, por amor a Darwin) y ha cambiado sus puertas para las traseras abran de forma invertida, además de añadir unas ruedas enormes y muy llamativas.

Es decir, ha tomado el impecable diseño de un Model S y lo ha convertido en un motor eléctrico con un caparazón enorme y que simula ser un automóvil deportivo con entradas de aire falsas y con una suspensión tan baja que casi roza el suelo. El resultado es el Tesla más feo que ha existido, y mis ojos nunca serán los mismos. [effspot (YouTube) vía Road & Track]

Más imágenes del espantoso Tesla Frankenstein de Will.i.am


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