Casi se diría que Microsoft se ha empeñado en deconstruir la Xbox One tal y como la anunciaron. Después de dar marcha atrás y eliminar la conexión cada 24 horas a internet o los juegos con DRM, ahora la compañía elimina la necesidad de que la consola esté conectada a Kinect para funcionar.

Marc Whitten, principal responsable de la nueva consola a nivel de hardware ha confirmado, en una entrevista abierta a IGN, que Xbox One no sólo permitirá tener Kinect apagado, sino que podrá funcionar sin que este accesorio esté siquiera conectado a la consola. Por supuesto, en este caso no se podrán aprovechar las funciones extra que ofrece Kinect en forma de comandos de voz o reconocimiento de movimientos.

La decisión responde a la preocupación de parte de la comunidad de jugadores hacia el hecho de tener una batería de sensores continuamente encendida frente a ellos. El ejecutivo de Microsoft, Albert Penello, lo explica de esta manera:

Seguimos creyendo en Kinect y no estamos interesados en separarlo del desarrollo de Xbox One. Cuantas más demos de Kinect veo, y cuanto más lo pruebo, más me impresiona. El Equipo de Xbox está muy orgulloso de Kinect y, personalmente, creo que os lo podremos demostrar cuando lo uséis.

También hemos diseñado una tonelada de funciones de privacidad que permiten al usuario apagar la cámara, los micrófonos, o hacer que sólo estén activas unas determinadas funciones. Va ha haber muchas posibilidades de personalización en ese sentido.

Sin embargo, lo que también entendemos es que hay algunas situaciones en las que algunas personas no se sentían a gusto. Queremos que todos se sientan cien por cien a gusto con la plataforma, y esa es la razón por la que hemos decidido que Kinect pueda desconectarse por completo.

Microsoft también ha comentado que de ninguna manera va a vender paquetes de la Xbox One sin el nuevo Kinect aunque, visto lo visto, igual también cambian de idea sobre este asunto. [IGN]