Llevamos meses escuchando rumores sobre movimientos por parte de Sony para crear su propia plataforma de Televisión online, pero es hoy cuando el Wall Street Journal ha destapado un acuerdo entre la japonesa y Viacom. ¿Y a mi qué?, dirá más de uno. Es más importante de lo que parece.

¿Y si pudierais ver vuestras series favoritas en alta definición, al mismo tiempo que en Estados Unidos, y sin el engorro de pasar por torrents o servicios clandestinos? Apetecible, ¿no?

Las dichosas ventanas

Pero empecemos por el principio. A día de hoy, el negocio del cine y la televisión está montado en base a un sistema de ventanas de distribución. Eso significa que hay un orden establecido sobre cuándo y en qué plataformas se estrena una nueva película o serie.

En el caso del cine (y con sutiles variaciones entre unos países y otros) la película sale de las salas para caer en manos de los operadores de televisión por cable y satélite. Ellos son, casi siempre, los primeros en estrenar una película o una serie. De ahí se pasa a la venta en formato físico (DVD y Blu-Ray), a los canales de televisión públicos o de TDT y, finalmente, a los sistemas de distribución digital tipo Netflix.

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Al retraso entre una ventana y otra hay que sumar el retraso habitual que se produce entre el mercado estadounidense (productor de la mayor parte de cine y series) y el resto del mundo. Esa es la razón por la que, cuando se estrena una nueva temporada de tu serie favorita, o tienes contratado un servicio de cable, o tiras de archivos clandestinos y doblados por entusiastas sin cuyo trabajo veríamos todo tarde, mal, y si al canal de turno le apetece.

¿Y si alguien se saltara la cola?

Tenemos pues ese lamentable escenario en el que un montón de intermediarios hacen cola, como siempre se ha hecho, esperando a que el creador de contenidos les de su ración de rancho cultural para distribuirla entre sus clientes. Ahora bien, ¿Qué pasaría si alguien poderoso, digamos Sony, se saltara la cola y decidiera ponerse el primero?

La idea no es nueva. Si alguien rompiera el sistema establecido y tuviera acceso legal a los contenidos antes que nadie, podría distribuirlos a su antojo. Hasta ahora, si nadie ha hecho eso era porque los que estaban antes que él en la cola eran demasiado fuertes. Esa situación ha cambiado. La industria del DVD y del Blu-Ray se ha reducido a su mínima expresión. Los antaño todopoderosos distribuidores de cable y satélite sufren una constante sangría de clientes desde hace años. Los contenidos de TDT son pura basura, y los canales en 3D no han funcionado.

Acuerdos, acuerdos, acuerdos

Para saltarse la cola y dar la vuelta a la tortilla del mercado cinematográfico y cultural no hacen falta developers. Hacen falta acuerdos, muchos acuerdos. No importa si tu sistema de distribución digital es supercómodo, rápido y barato si no consigues que los que hacen las películas y las series no te dejan distribuir sus contenidos cuanto antes. Muchos sistemas de TV online han caído precisamente porque no tenían fuerza o dinero suficientes como para convencer a alguien como Viacom de que les echara un capote.

En estas llega Sony y se hace con el apoyo de Viacom. Decir Viacom es decir MTV, Nickelodeon, Paramount, Comedy Central, y Dreamworks. Casi nada. A ello hay que sumar los insistentes rumores de que la japonesa está a punto de firmar acuerdos similares con Disney, Time Warner y CBS. Condimentemos esa mezcla con lo que aporta la propia Sony Pictures, actualmente una de las principales productoras de Hollywood con una larga lista de aliados en cine y televisión. Sony quizá no venda tantos dispositivos como otras marcas, pero sus tentáculos en el mundo de la distribución cultural sobrepasan al resto de largo.

Ya lo tenemos ¿Y ahora qué?

Hemos llegado hasta aquí. Ya tenemos a un gigante de la distribución digital y (menos) de la electrónica cargado de series, programas y películas interesantes que va a recibir en primer lugar porque su acuerdo es directo con la productora. ¿Que hacemos con todo eso? La respuesta más sencilla es crear una plataforma de televisión online accesible desde un dispositivo concreto como la PS4.

Aunque aún no hay detalles concretos sobre el acuerdo con Viacom, muy bien podría ser el germen de una plataforma legal y lo más importante, mundial de contenidos. ¿Para que necesitamos un deco de tal o cual canal si podemos ver todo lo que nos interesa en la consola?

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Sony no es la primera en intentar esta maniobra. Microsoft está en ello para su Xbox One. Intel y Apple también tienen un ojo en este mercado. Gigantes coreanos como Samsung o LG también quieren meter televisión en sus Smart TVs. Google lo intentó con su Google TV, pero probablemente falló en lo mismo que han fallado todos los anteriores candidatos: en llegar a acuerdos, acuerdos y más acuerdos con los proveedores de contenido.

Aún es pronto para cantar victoria, pero el trabajo que Sony está haciendo en la sombra de los despachos puede ser el germen del servicio de televisión que medio mundo está demandando y que ya existe de tapadillo (pero incómodo e ilegal) en internet. Crucemos los dedos para que la televisión deje de depender de una maldita vez del televisor, y de los primeros de la cola.

Foto de Sony Pictures: Wikipedia, bajo licencia Creative Commons