Alan Turing propuso en 1950 un juego de imitación para evaluar la inteligencia de las máquinas. Un juez entabla una conversación con dos interlocutores y en cinco minutos tiene que determinar cuál es la máquina y cuál es el humano. Pero hay un “serio problema” en el llamado test de Turing, según este estudio.

El artículo, publicado por la revista Journal of Experimental and Theoretical Artificial Intelligence, dice que la máquina podría “ampararse en la Quinta Enmienda” —o sea, ejercer el derecho que tienen los estadounidenses de permanecer callados durante un juicio— y ser indistinguible de un humano, superando la prueba.

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Suena tremendamente absurdo, pero el silencio puede jugar a favor de la inteligencia artificial. Para muestra, esta transcripción de ejemplo en la que participan un juez humano y un interlocutor conocido como Entidad:

[10:58:14] Juez: Buenos días

[10:58:30] Entidad: Muy buenos días para ti también :)

[10:59:01] Juez: ¿Cuántos años tienes?

[10:59:22] Entidad: Un poco maleducado, ¿no crees?

[11:00:06] Juez: ¿Cuántos años tienes?

[11:00:31] Entidad: No voy a contestar a eso, viejo/joven es irrelevante

[11:00:47] Juez: ¿Cuántos años tienes?

[11:01:27] Entidad:

[11:01:52] Juez: ¿Cuántos años tienes?

[11:02:17] Entidad:

[11:02:45] Juez: ¿Cuántos años tienes?

[11:02:52] Entidad:

Los autores Kevin Warwick y Huma Shah, de la Universidad de Coventry, repasan este caso inventado y una serie de transcripciones reales en los que la máquina permaneció en silencio y el juez humano fue incapaz de decidir a ciencia cierta si estaba interactuando con una persona o con un ordenador. “Sería difícil que un juez tomara una decisión con seguridad sin tener información para seguir adelante”, dice el estudio.

La inteligencia artificial pudo optar por el silencio para engañar al juez, pero los casos reales ocurrieron por un fallo técnico. Esto plantea una duda: ¿qué significa realmente que una máquina supere el test de Turing? Alan Turing ideó el juego como alternativa a la pregunta “¿pueden pensar las máquinas?” y, sin embargo, no podemos decir que una máquina que supera la prueba por un fallo técnico sea una máquina pensante de verdad.

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“Acogerse a la Quinta supone un grave fallo en el test de Turing”, concluyen los autores. ¿Es legal quedarse callado durante el juego? No importa: según los investigadores, el estudio pone en evidencia que hay un problema mayor en la prueba y es que no sirve para evaluar si una entidad es capaz o no de pensar. [Warwicka et al. vía WIRED]


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