Foto: 20th Century Fox

Ahora que se estrena Alien: Covenant es un buen momento para especular sobre vida extraterrestre. En el cine a menudo nuestros vecinos en el cosmos son unos auténticos pendejos. Todo el día están tratando de conquistarnos, devorarnos o hacer cosas como perseguir a Schwarzenegger.

Por supuesto, si no eres Arnold Schwarzenegger, este último punto suele terminar mal. Alien: Covenant discurre en otro planeta y somos nosotros los que tratamos de colonizarlo, pero como ya adelanta nuestro compañero Germain Lussier, no hay nada que de especial miedo en el film. Eso hace asomar una pregunta: ¿Realmente deberíamos desprendernos del estereotipo de extraterrestre inteligente pero asesino? En una escala donde el cero es E.T. y el 10 los extraterrestres de La Guerra de los Mundos, ¿cómo puntúan nuestros vecinos reales, si es que existen?

Para obtener respuestas hemos hablado con Doug Vakoch, presidente del METI. El METI (Messaging Extra Terrestrial Intelligence) es un grupo internacional de científicos que va un paso más allá del SETI. En lugar de simplemente buscar indicios de vida inteligente, lo que están haciendo es enviar mensajes al cosmos con la esperanza de que alguien responda algún día. Vakoch es, literalmente, un cazador de extraterrestres, y está muy familiarizado con el tema y con como el cine o las series afectan a nuestra percepción de un hipotético contacto con otra especie inteligente de más allá de las estrellas.

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Gizmodo: Todavía no hemos encontrado extraterrestres pero, si los encontráramos, ¿Cree que serían hostiles? ¿Indiferentes? ¿Quizá hasta serían amistosos?

Doug Vakoch: Es muy difícil adivinar las intenciones de otra especie inteligente desde nuestra perspectiva. A menudo los científicos del SETI asumen que los extraterrestres inteligentes que hayan sobrevivido el tiempo suficiente como para trabar contacto con otra especie en el universo es porque han logrado superar los conflictos que podrían haberlos destruido en las primeras etapas de su evolución. En otras palabras, si no han aprendido a comportarse de manera no violenta con otros probablemente no sobrevivan los millones de años necesarios para convertirse en una civilización interestelar.

Probablemente, antes de ponernos a adivinar cómo serán los extraterrestres, primero deberíamos eliminar algunos escenarios. Por ejemplo, Stephen Hawking dice que no deberíamos transmitir mensajes al cosmos porque un eventual contacto con otra civilización haría que acudieran a nuestro planeta a hacerse con sus recursos. ¿Es realmente realista esa posibilidad? Yo no lo creo así. En primer lugar, no tiene sentido económicamente hablando, viajar a otra galaxia para buscar algo que probablemente ya exista en la tuya.

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En segundo lugar, una civilización que haya descubierto la manera de viajar entre sistemas estelares probablemente ya sepa que estamos aquí. Enviar mensajes al cosmos no va a exponernos a peligros adicionales. Por el contrario, enviar mensajes puede intrigar lo bastante a esa hipotética civilización como para que se decidan a responder.

Gizmodo: ¿Cree que una civilización extraterrestre podría estar interesada en nosotros?

Doug Vakoch: Mi respuesta favorita a la paradoja de Fermi (Si los extraterrestres existen, ¿por qué no hemos encontrado ningún indicio de ellos?) es que hasta la fecha no somos nada interesantes para ellos. Quizá están monitorizando nuestras transmisiones de radio y, sencillamente, no están muy impresionados.

La Hipótesis del Zoológico explica que los extraterrestres son algo así como los cuidadores de un enorme zoológico galáctico. Para nosotros somos poco más que animales. Todo lo que ven es a los miembros de una especie de animales comunicándose entre ellos. Sin embargo, si visitas un zoo y de repente una cebra se da la vuelta y comienza a enseñarte números dibujados en la arena con la pezuña probablemente tu interés en ese animal cambiaría totalmente.

Eso es precisamente lo que esperamos hacer con el programa METI. Queremos hacer ver a las hipotéticas civilizaciones extraterrestres que estamos interesados en mantener un diálogo. En ese sentido, tomar la iniciativa es un requisito previo a lograr encontrarlos.

Gizmodo: ¿Qué película crees que entiende peor la natraleza de los extraterrestres? Por ejemplo, en Señales (Signs), los extraterrestres son alérgicos al agua y lo mejor que se les ocurre es venir a un planeta que está cubierto de ella.

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Doug Vakoch: La película sobre extraterrestres que más me molesta es Species porque viola una verdad fundamental: va a ser muy difícil, si no imposible, comunicarse con extraterrestres.

En Species se supone que científicos del SETI captan una respuesta a la transmisión real de 1974 enviada por astrónomos del radiotelescopio de Arecibo en Puerto Rico. El mensaje enviado proporciona claves sobre bioquímica y genética en la Tierra. En la realidad cualquier extraterrestre probablemente tendría muchos problemas en entender que semejante transmisión tiene que ver con la química. Incluso aunque lo descubrieran, lo único que lograrían es una descripción básica de los elementos que componen la vida en la Tierra y el código genético humano: carbono, oxígeno, nitrógeno y fósforo.

A la izquierda, el mensaje enviado desde Arecibo. A la derecha, el supuesto mensaje recibido en el campo de Chibolton. Foto: Wikipedia

Contra todo pronóstico, los extraterrestres de Species son capaces de usar la transmisión de Arecibo para reconstruir el código genético completo del ser humano y se las apañan para enviar una respuesta con instrucciones precisas para crear un híbrido humano-alienígena interpretado por Natasha Henstridge.

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Por si fuera poco, la respuesta de los extraterrestres llega pocos años después de que nosotros enviemos el mensaje. Teniendo en cuenta que el destino de nuestra transmisión es un cluster globular de estrellas a 25.000 años luz de la Tierra, la respuesta habría tardado 50.000 años en llegar.

El mensaje en los cultivos de Chibolton. Foto: Crop Circles Database

La película solo tiene un mérito: anticipar la idea de que los extraterrestres respondieron. En 2001 aparecieron unas marcas en un campo de cultivo junto al radiotelescopio de Chibolton, en Reino Unido. Los creyentes aseguran que es la respuesta a la transmisión de Arecibo de 1974. Lamentablemente, el glifo de los cultivos de Chibolton se considera una elaborada broma, no la evidencia de ningún contacto con extraterrestres.

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Gizmodo: Siendo realistas, ¿cree que llegaremos a encontrar vida extraterrestre en las próximas décadas?

Doug Vakoch: La clave del éxito en el programa SETI es comprobar los planetas suficientes. Sabemos que prácticamente todas las estrellas tienen planets en sus órbitas, y casi una de cada cinco tiene planetas en los que pueden darse las condiciones para la vida. Algunas tienen más de uno en esa zona habitable. Realmente es una cuestión de estadística. Hay mucho terreno ahí fuera en el que mirar.

Por si fuera poco, en las últimas décadas hemos descubierto que la vida es capaz de sobrevivir en entornos realmente extremos aquí en la Tierra, desde la tundra helada hasta géiseres hirvientes, manantiales de ácido y hasta reactores nucleares. Una vez que la vida comienza, es muy tenaz. Estamos convencidos de que la vida en otros planetas puede ser radicalmente diferente a la que conocemos en la Tierra.

¿Lograremos analizar los suficientes exoplanetas como para tener éxito? En las próximas décadas el telescopio espacial James Webb será capaz de analizar la atmósfera de exoplanetas y proporcionar claves sobre si puede haber vida miscroscópica. La búsqueda de posible vida inteligente también es cada vez más organizada. En el Observatorio Óptico del METI en Panamá hemos monitorizado ya miles de estrellas en busca de pulsos láser que puedan indicar civilizaciones avanzadas. Hasta ahora no hemos encontrado ninguna evidencia de vida inteligente, pero a medida que tenemos más medios nuestras posibilidades se incrementan con cada año que pasa.

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En la próxima década, el proyecto Breakthrough Listen planea buscar civilizaciones alrededor de un millón de estrellas en cientos de galaxias. Si están ahí fuera y están tratando de comunicarse, tenemos una probabilidad muy razonable de encontrarlos.

Gizmodo: ¿Cuál es tu extaterrestre favorito de la ciencia-ficción?

Doug Vakoch: Lo normal es que, cuando pensamos en algo como un extraterrestre favorito, pensemos en alguien con quien nos gustaría estar, sea un pequeñín encantador como en E.T. o un vulcaniano fascinante y lógico. Cuando vemos una película nos proyectamos en ella. Me gusta mucho Arrival precisamente por eso. Son los extraterrestres los que llegan a la Tierra y aún así los científicos pasan mucho trabajo solo intentando comprender su lenguaje. Es una perspectiva bastante realista.

Los científicos de Arrival tratan de familiarizarse con los extraterrestres del film poniéndoles de apodo Abbot y Costello, pero ninguna de esas criaturas se hace amiga de la protagonista. Esa es la realidad de un posible contacto con extraterrestres. Nuestro eventual contacto con otra civilización nos obligará a revisar cosas tan básicas como el concepto del tiempo, pero en ningún caso vamos a hacernos amigos de un extraterrestre. Para eso primero tenemos que lograr comunicarnos mejor con nosotros mismos, aquí en la Tierra.