Todas las imágenes: Matías S. Zavia/Gizmodo en Español

El lema del Zenfone 4 es “we love photo”. Viene impreso en la caja. Asus ha apostado por la cámara, y tiene sentido. En un mercado maduro como el de los smartphones, no hay mucho margen de mejora para los fabricantes, más allá de diseñar teléfonos más refinados y con mejores cámaras. Pero ¿es suficiente?

Un diseño del pasado

El Zenfone 4 es un teléfono grande, con biseles generosos por encima y por debajo de la pantalla. En ese sentido va una generación por detrás de competidores como el LG G6, pero al menos aprovecha el marco para el lector de huellas frontal (el Zenfone 3 tenía un sensor trasero).

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El modelo que Asus nos cedió para la prueba es el Zenfone 4 ZE554KL en color “negro medianoche”. Negro, sí, pero con un tono azulado en cuanto se refleja algo de luz en la espectacular cubierta trasera. Se trata de un panel Gorilla Glass completamente plano a excepción del contorno. La doble cámara trasera queda bajo el vidrio sin estropear el diseño, y un patrón de círculos concéntricos hace que la luz gire sobre el logo de Asus cuando lo observas desde cierto ángulo (un clásico en la serie Zenfone).

En la parte frontal del teléfono encontramos el mismo panel 2.5D y una pantalla LCD Super IPS+ de 5,5 pulgadas con resolución Full HD. Es una pantalla brillante y colorida, con excelentes ángulos de visión, que en mi experiencia añade una textura artificial para forzar su nitidez y tira hacia los tonos fríos. También hay un botón home alargado al estilo Samsung Galaxy que hace las veces de lector de huellas: funciona rápido, siempre que pongas el dedo firme y recto.

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La fantástica simetría de los dos paneles de vidrio se mantiene unida gracias a un marco de metal redondeado que imita el color del teléfono. El Zenfone 4 es elegante y muy cómodo en mano, a pesar de su tamaño. Es lo bastante fino (7,5 mm) y ligero (165 gr), aun sin romper ningún récord.

Tres cámaras, tres ángulos de visión

El Zenfone 4 tiene dos cámaras traseras, una convencional y una gran angular. La principal logra un ángulo de visión de 83º, equivalente a un objetivo de 25 mm, y viene con un estabilizador óptico de tres ejes. La secundaria (que se gana ese nombre a pulso, ahora lo veremos) capta 120º, el equivalente a una distancia focal de 12 mm, pero no está estabilizada.

La cámara realiza una corrección de color muy decente, aunque no llega al nivel de procesado de un Galaxy o un iPhone

El lema es “nos encanta la fotografía”, pero podría ser “nos encanta la luz”. La cámara principal cuenta con un sensor Sony de 12 MP con píxeles de 1,4 µm y apertura f/1.8, similar a la de smartphones de gama prémium como el iPhone X. El Zenfone 4 deja pasar más luz y es más sensible a la luz que muchos de sus competidores directos. Para rematar, tiene un sistema de autoenfoque por detección de fase que enfoca objetos en movimiento en 0,03 segundos, además de un control manual que permite hacer largas exposiciones de hasta 32 segundos (una barbaridad para un teléfono).

Pocos smartphones de gama media serían capaces de captar las nubes de esta noche cerrada sin llenar la imagen de ruido
Este brownie estaba iluminado por una luz tenue y cálida, el Zenfone hizo un gran trabajo. Puedes ampliar las fotos con la lupa

Por desgracia, la cámara secundaria se queda muy atrás con un sensor Omnivision de 8 MP, píxeles de 1 µm, apertura f/2.2 y enfoque por contraste. Se agradece que haya una lente extra de tipo gran angular para ponerse creativo con las fotos de paisajes, arquitectura o incluso grupos grandes de personas, pero la cámara secundaria del Zenfone 4 empeora tanto los resultados que pocas veces vale la pena activarla, especialmente con poca luz. Las imágenes pierden definición y suelen salir trepidadas.

Las dos fotos están tomadas desde el mismo punto; la de la derecha (cámara principal) tiene mucho más detalle
La lente gran angular (abajo) capta más objetos en la escena, pero rinde peor que la cámara principal

Aun así se pueden hacer cosas divertidas con la lente gran angular. Solo hay falta buscar activamente el foco de luz para que el sensor pueda capturar la escena en exposiciones más cortas. En general, creo que le sacaría más provecho a un zoom óptico que a una lente gran angular, pero se consiguen encuadres muy curiosos con menos distancia focal. Lo ideal sería un smartphone con los tres tipos de lentes: normal, zoom y gran angular.

A pesar del pobre desempeño de la cámara secundaria, la tentación de conseguir encuadres más divertidos me impide abandonarla

Por último, está la cámara frontal. Es de 8 MP y cuenta con un campo de visión de 84º, por lo que aparte de selfies puede hacer “wefies”, que es como Asus llama a las autofotos grupales a pesar de que nadie en ningún lugar use esa lamentable expresión. En general, la cámara frontal produce fotos bien definidas y a una distancia ideal para cualquier tipo de selfies. En ningún caso es mejor que la trasera, pero si eso es lo que quieres de un teléfono, Asus tiene un Zenfone Selfie diseñado para ti.

Hay algunas zonas quemadas y un color extraño en partes del cielo, pero el resultado es genial para una cámara de selfies

Hasta aquí el apartado de hardware (hay dos cámaras decentes y una regular, según mi recuento). Ahora bien: la mayor parte de la innovación fotográfica del Zenfone 4 viene del lado del software. El teléfono tiene nueve modos de cámara (sí, nueve), entre los que cuento el típico modo de panorámica, un “modo GIF” que convierte las ráfagas de fotos en GIF animados y un “modo Super resolución” que combina varias fotos para crear una única imagen más detallada de 48 megapíxeles.

El Zenfone 4 también tiene modo Retrato, pero el desenfoque suele ser demasiado artificial y el recorte, a veces, desastroso
El modo Belleza puede estar bien, salvo en distancias muy cortas (entonces se nota que ha eliminado demasiados detalles de tu piel)

Si te preguntas si hay un “modo Retrato” entre esos nueve, la respuesta es sí. El Zenfone 4 puede desenfocar el fondo de un retrato con el deseado efecto bokeh que puso de moda el iPhone, pero el resultado suele ser artificial y rara vez consigue recortes perfectos del contorno de los objetos. El “modo Belleza”, en cambio, puede ser útil, pero no lo uses al máximo de intensidad a menos que quieras convertirte en una muñeca de porcelana (es el modo que ilumina tu piel y borra todas las imperfecciones y arrugas).

La cámara pro del Zenfone 4 permite ajustar el balance de blancos, la ISO, la velocidad del obturador y el enfoque

El teléfono tiene dos interfaces de cámara: una simple y una profesional, que captura fotos en RAW y permite ajustar el balance de blancos, la ISO, la velocidad del obturador y el enfoque. Nunca terminó de convencerme el ajuste automático que hace el Zenfone (tiende a sobreexponer las escenas, quizá en un intento de demostrar que capta más luz que otros teléfonos), así que casi siempre opté por la cámara pro. Hay un botón “Reset” para volver a los ajustes por defecto, lo que da bastante juego.

El Zenfone 4 también graba video 4K a 30 fps y video Full HD a 60 fps. Tiene un modo de cámara lenta que alcanza los 120 fps, pero oscurece demasiado la escena y no destaca particularmente frente a teléfonos como los de Sony. Al igual que la de fotos, la cámara de video aprovecha el estabilizador óptico de tres ejes y el rápido enfoque del sensor principal.

Sonido, rendimiento, conclusión 

Si hay que destacar algo del Zenfone 4 aparte de su cámara es su sonido. El último smartphone de Asus consigue sacar los colores a los terminales del mismo precio con un sistema dual en el que el auricular del teléfono hace de complemento del altavoz principal, que suena por el canto inferior. El resultado es un sonido claro y sin distorsiones, pero no especialmente fuerte ni potente en bajos (los pequeños altavoces dan para lo que dan).

El Zenfone 4 viene con su propio ecualizador, el Asus Audiowizard

Además, el Zenfone 4 viene con su propio ecualizador y tiene certificación de audio de alta resolución (HRA). Puede reproducir archivos de audio de 24 bits/96 kHz o 24 bits/192 kHz en auriculares o equipos de música HiFi (no te preocupes si no tienes ninguno, hay que tener el oído entrenado para notar la diferencia). Pero también soporta audio DTS, que simula el efecto envolvente de un sistema de sonido 7.1 (y esto sí que puede resultar impresionante si escuchas alguna demo).

Por lo demás, el Zenfone 4 está equipado con un procesador Snapdragon 630 (aquí es donde Asus recortó el precio), 4 GB de RAM, 64 GB de almacenamiento, ranura para microSD, NFC para pagos contactless, una batería de litio con capacidad de 3300 mAh que dura un día y no más, y carga rápida (50% en 36 minutos). Además viene con una funda barata de regalo (de TPU transparente).

La pregunta que surge al repasar los componentes es si se nota el procesador de gama media en un teléfono que aspira a ser flagship. La respuesta: con cuatro núcleos a 2,2 y 1,9 GHz, el Snapdragon 630 y la GPU Adreno 508 mueven el teléfono de forma totalmente fluida. En cambio, se nota la falta de agilidad de la CPU al procesar una foto o un vídeo 4K.

Ayuda mucho a esa fluidez del sistema que la interfaz ZenUI 4.0 apenas tenga bloatware o añadidos innecesarios. Asus le ha dado un buen repaso a su software y ahora es más elegante, más rápido y más limpio. Sí que tiene algún añadido útil como las Twin apps, una función que permite duplicar aplicaciones como Facebook o WhatsApp para tener dos perfiles completamente separados, por ejemplo el del trabajo y el personal. También ha incorporado algoritmos de machine learning para reconocer a las personas de tu galería de fotos, como hacen Google o Apple.

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El Asus Zenfone 4 se vende con Android 7.1.1 y promete actualizarse a Oreo. El PVP en Europa es de 500 euros, pero en Amazon.com puedes comprarlo hoy por 335 dólares, que me parece un precio increíble para lo que ofrece. Es un teléfono con marcos, sí, pero el futuro puede esperar un poco más.