Innovación, que no revolución. El Galaxy S9 acaba de lanzarse para conquistar y reinar sin resistencias en un insípido Mobile World Congress 2018 con una serie de mejoras sobre su predecesor, el Galaxy S8, más incrementales que revolucionarias. Estas son las mejores y las peores.

Advertisement

Lo bueno

El cambio de posición del sensor de huellas dactilares

Junto a la batería del Note 7 (vale, quizá no tan grave), la ubicación del sensor de huellas dactilares del Galaxy S8 ha sido uno de los peores fracasos de Samsung en años. La ubicación junto a la cámara provocaba que, más veces que menos, acabases plantando el dedazo sobre esta y tener que andar tanteando hasta acertar con el sitio adecuado.

Advertisement

Algunos aseguraron en su día que con el tiempo uno se acababa acostumbrando pero la mayoría de usuarios del Galaxy S8, entre los que me incluyo, siguen plantando con gracia y soltura el dedo en el lugar equivocado de allá para cuando. Con el S9, Samsung ha corregido un error pequeño pero crítico y ha colocado el sensor justo debajo de la cámara, en un sitio mucho más natural y que se encuentra fácilmente a ciegas cuando sostienes el teléfono en la mano.

Diseño

Para muchos, una evolución menor, para mí, un ejercicio de continuidad bien entendida. El diseño del Galaxy S9 renueva y perfila mejor las líneas del S8, como en su día lo hiciera el S7 con las del S6, pero tocando donde hace falta y dejando intacto lo que importa, la esencia.

Advertisement

En un mundo donde ya no es necesario cambiar todo en un smartphone de un año para otro para llamar la atención, a servidor no le importaría lo más mínimo que este fuese el diseño de los Galaxy S en los años venideros. El teléfono se siente estupendo en la mano, se agarra bien y los bordes curvados facilitan el manejo. Lástima de cristal atrapa huellas, eso sí.

Altavoces

Otro de esos “por fin” que Samsung ha tachado de la lista con el Galaxy S9. El Galaxy S9 incorpora altavoces estéreos con tecnología Dolby Atmos y, hasta donde hemos podido probar, se oyen realmente bien. Es una tecnología que ya llevaba en los iPhone desde hace un tiempo y que en los Galaxy comenzaba a ser dolorosamente ausente.

Advertisement

Al respecto, hay que especificar una cosa: es un teléfono móvil. Por supuesto que no son unos grandes altavoces, y por supuesto que no van a sustituir a tu altavoz bluetooth de confianza, por ejemplo, pero el cambio y la evolución desde la extraña sensación que generaba el único altavoz en los anteries Galaxy son más que notables.

Ah, y no, Samsung no ha prescindido de la toma de auriculares. Te estás quedando sola, Apple.

Advertisement

Espera un momento... ¿Qué pasa con la cámara?

No, no me he olvidado de ella. Aunque la cámara va a ser probablemente el elemento definitorio del Galaxy S9 y una de las mejores que veamos montadas en un smartphone este año, tiene varias particularidades que han provocado que no la incluya directamente (lo estoy haciendo ahora, al fin y al cabo) en mi particular selección de aciertos. La primera: es una cámara, es probablemente el elemento más susceptible a tener algún fallo flagrante que todavía no hemos podido probar en nuestro breve tiempo con el terminal. La segunda: hay cosas que, como detallo en el párrafo siguiente, no me gustan en absoluto cómo han sido resueltas. La diferenciación entre ambos modelos, la separación tan confusa entre la apertura de f/1.5 y f/1.8. Demasiado que decir aun en este aspecto.

Lo malo

Las diferencias entre un modelo y otro

Esto es malo, muy malo. Reservarse lo mejor para el modelo más grande (y más caro) no es nuevo en el mundo de la telefonía móvil, Apple hace algo parecido con el iPhone 8 y el iPhone X. En el caso del Galaxy S9 y el Galaxy S9+, que son mucho más parecidos entre sí, las maniobra es flagrante. Reservar la cámara buena, con la apertura de f/1.5, al S9+ seguro que inclinará la balanza para algún comprador indeciso, pero también es una falta de respeto para el consumidor y, peor aun, añade fragmentación. La memoria (4 GB vs 6 GB), también cambia.

Advertisement

La estrategia empuja a una pantalla siempre más grande cuando, precisamente, el tamaño de la misma suele ser uno de los elementos que define la compra de un teléfono. Alguien a quien no le gusten las pantallas grandes es posible que se sienta forzado a coger un modelo más incómodo simplemente para poder aprovechar del todo la apertura o el extra de RAM, no es justo.

La diferencia entre un Galaxy S y un GalaxyS+ debería ser de tamaño, no de calidad.

Advertisement

Los AR Emoji

Está claro que sin Apple y sus animojis posiblemente no hubiésemos visto los AR emoji en los nuevos Galaxy S9. La historia de siempre. El resultado de hacer algo en respuesta a la competencia, y no a un interés y una fe genuina en el consumidor es que sale algo que sí, pero no.

Los AR emoji son raros, extravagantes y bastante feos. Hasta donde hemos podido probar, el reconocimiento funciona peor que en el iPhone X (donde ya a veces va un poco justo) y no tienen una integración real con el resto del sistema. Ni siquiera son tan cómodos como los animoji, que solo requieren mirar a la cámara, aquí hay que crear primero el avatar AR y luego aplicar los efectos. Los de Apple no eran perfectos, estos son solo una sombra de ese intento.

Advertisement

Y si los animoji son un signo más de una industria, la del smartphone, cada vez más agotada en cuanto a novedades y funcionalidades, cada vez más cansada de innovar, los AR emoji son una versión todavía peor lo mismo. Innecesarios, irrelevantes y mal hechos.