Photo: Jevholution

Jevh y su amigo Christian estaban comiendo junto a una pared vacía en un McDonald’s de Pearland, Texas, cuando trazaron el plan. “¿Por qué no colgamos una foto nuestra ahí arriba? —dijo Jehv—. Mira a tu alrededor, no hay fotos de asiáticos en estas paredes”. La suya iba a ser la primera.

Se disfrazaron de estudiantes, buscaron el escenario perfecto y posaron para la cámara con una sonrisa. Añadieron unas patatas fritas y el logo de McDonald’s con Photoshop, mandaron a imprimir la foto en tamaño póster y, una semana después, ya tenían el gigantesco cartel en la puerta de casa.

Antes de llevarlo al restaurante, Jevh compró una camiseta de McDonald’s y se fabricó un prendedor que lo acreditaba como el “coordinador regional interior” de la compañía. El Día D, sus amigos Christian y Cassandra reservaron el sitio junto a la pared vacía hasta que el restaurante empezó a vaciarse, luego colocaron el cartel siguiendo las instrucciones de Jevh.

Según desveló este en Twitter, el falso cartel con su foto lleva ahí 51 días. Su gesta se ha hecho viral y ha servido para que otra tuitera destapara su propia historia sobre cómo cambió las fotos de unos marcos en Walmart y nadie se dio cuenta hasta que llegaron marcos nuevos, 3-4 meses después.

Me habría gustado ver la reacción de los empleados del McDonald’s o al menos saber si alguien se dio cuenta y decidió continuar con su vida como si no hubiera pasado nada. También cabe la posibilidad de que todo sea una campaña publicitaria para promocionar la película Crazy Rich Asians o algo parecido, pero quiero pensar que es real porque necesito motivos para reír.