Photo: Matías S. Zavia

No soy el usuario más veterano de Apple, pero sí un cliente muy fiel. He tenido prácticamente todos los iPhones y más iPads de los que he podido amortizar, pero sobre todo soy un usuario convencido del Mac. Compré mi primer iMac en 2010 y mi primer MacBook en 2011. Desde entonces no he vuelto a usar Windows y cuando me ha tocado renovar mis equipos he vuelto a elegir Mac. ¿Hago bien? Hasta ahora pensaba que sí, pero después de pasarme a Windows por un mes lo tengo bastante menos claro.

El equipo de prueba

Asus nos cedió para esta prueba uno de sus portátiles más recientes, el Asus ROG Zephyrus M (GM501GS). Es una máquina bestial con 32 GB de RAM, una GPU Nvidia GeForce GTX 1070 de 8 GB de memoria y un procesador Intel Core i7 de octava generación con seis núcleos de 2,2 hasta 4,1 GHz. También es el primer portátil de gaming que ha pasado por mis manos, así que me ha permitido despojarme de algunos prejuicios. Por ejemplo, no es un ordenador obeso como los viejos Alienware que me vienen a la cabeza cuando pienso en gaming. Es una máquina fina y discreta que se refrigera bien gracias a una bisagra en la parte inferior que deja un espacio abierto para que circule el aire cuando levantas la tapa. De hecho, si no fuera por el teclado retroiluminado de colores y el logo de Republic of Gamers, podría pasar por un portátil de plástico normal y corriente de los que se hacían antes de que se impusieran los ultrabooks con la llegada del MacBook Air.

Lo peor de este Asus ROG Zephyrus M es el ruido de los ventiladores (algo habitual en los ordenadores que priorizan la potencia) y lo mejor es su pantalla de 144 hercios. Jugar a un first-person shooter con esta frecuencia de barrido se vuelve automáticamente más sencillo. Además su rendimiento es espectacular, especialmente para alguien que viene de un iMac en el que el Fortnite va a pedales y donde lo más parecido al Forza Horizon es el Asphalt.

Mismo precio, ¿mismo rendimiento?

Mi ordenador principal es un iMac 5K de 2017. Tiene 16 GB de RAM, una GPU Radeon Pro 580 de 8 GB de memoria y un procesador Intel Core i5 de séptima generación con cuatro núcleos de hasta 3,8 GHz. No tiene el mismo factor de forma ni está dirigido al mismo tipo de usuarios, pero este modelo de iMac cuesta lo mismo que el Asus ROG Zephyrus: unos 2300 dólares.

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La pregunta es: ¿cuál rinde mejor? Según los benchmarks de la CPU, el iMac gana en las pruebas single-core y el Zephyrus M en las pruebas multi-core (es lo normal, teniendo en cuenta que el procesador del iMac tiene una velocidad base más alta y el Zephyrus M tiene dos núcleos extra), mientras que el Zephyrus suele arrasar en todo lo relacionado con la potencia gráfica.

Donde están más igualados es en la lectura y escritura de los SSD, un terreno en el que Apple suele brillar frente a la competencia. Ambos llevan una unidad M.2 ultrarrápida para almacenar los programas y un disco duro adicional para almacenar los datos, pero solo macOS los fusiona en una única unidad virtual llamada Fusion Drive (Windows trata a las unidades por separado, lo que es más incómodo pero también más personalizable).

Y a pesar de esta aparente equidad, tengo la sensación de que Windows 10 va más rápido. Los programas cargan más rápido, los reinicios son más rápidos y de los juegos mejor no hablemos. ¿Será que he vivido ocho años engañado por el marketing y que Windows no está tan mal después de todo? La única forma de comprobarlo es apartando el Mac durante un mes.

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Un arranque agradable

Configurar el sistema con ayuda de Cortana fue un arranque agradable. Estoy seguro de que el asistente me volvería loco si tuviera que reinstalar Windows varias veces seguidas, pero esas interacciones de voz al encender por primera vez el portátil están hechas con tanto mimo que puedo imaginarme a mi abuelo poniendo a punto su PC sin ayuda humana.

También fue útil tener una cuenta de Microsoft de antemano. Introduje mis credenciales de Skype y todo lo que alguna vez había almacenado en OneDrive, Office o Outlook regresó del pasado, incluida mi vieja cuenta de Xbox Live, que tiene tanto polvo como los ventiladores de mi Xbox 360.

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Windows 10 y el ecosistema de servicios en la nube de Microsoft encajan tan bien como iCloud en macOS, con la diferencia de que el Mac se sincroniza también con el iPhone, mientras que Windows te exige un esfuerzo extra para sincronizar cosas como tus contactos o tus fotos.

Una interfaz familiar

Las interfaces de macOS y Windows tienen cada vez menos diferencias. No porque uno haya copiado al otro, sino porque los dos se han ido poniendo al día. No me siento perdido cuando uso Windows 10. Puedo crear varios escritorios como hacía en macOS y moverme entre ellos deslizando cuatro dedos sobre el trackpad. También puedo anclar mis programas favoritos en la barra de tareas y olvidarme del Dock. Hay cosas que tengo en Mac pero no tengo en Windows (como pestañas en el explorador de archivos), y otras que tengo en Windows pero no tengo en Mac (como anclar ventanas en las esquinas de la pantalla). Pero lo soluciono con aplicaciones de terceros.

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Lo que sí me choca de Windows es esa dualidad que mencionaré más adelante en este artículo: hay algunos menús con una interfaz moderna, adaptada a las pantallas táctiles, y otros que proceden directamente del pasado como el Administrador de Dispositivos o el Panel de control, que dicho sea de paso ofrece las mismas opciones que el menú Configuración de Windows. Entiendo que exista un legado de compatibilidades que Microsoft debe respetar, pero esa doble interfaz hace que me sangren los ojos.

Programas y aplicaciones

El Mac es mucho más popular ahora que hace unos años, pero Windows sigue siendo Windows. Nadie te va a aceptar un documento en formato .pages, pero sí en .docx. Tampoco es probable que tengas una reunión por FaceTime, y sin embargo las entrevistas de trabajo se hacen por Skype. Sí, la suite de Apple puede abrir documentos de Office y Skype está disponible en Mac, pero ni Pages es 100% compatible con los documentos más complejos de Word ni Skype se integra en macOS como lo hace en Windows.

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Microsoft sigue teniendo mucho músculo en la industria del software para consumidores finales, por muy populares que sean iOS y Android. Quizá por eso Office siga siendo de pago, a pesar de las alternativas gratuitas. Incluso en el sector profesional de diseñadores, ilustradores, montadores y animadores, donde existía la noción de que el Mac funcionaba mejor, Windows tiene las de ganar. Es lógico: los programas de Adobe funcionan prácticamente igual en ambas plataformas, el Mac Pro está básicamente muerto y el hardware del iMac no se puede ampliar, así que muchos profesionales optan por el ecosistema más versátil de Windows.

Aun así, habrá quien eche en falta algunas aplicaciones de desarrolladores independientes (y no tan independientes) que solo se pueden encontrar en Mac, como Pixelmator, Fantastical, Things, Reeder y Ulysses. Yo puedo sustituir esas herramientas por otras, pero me molesta no poder acceder a las notas y los recordatorios de mi iPhone (y echo de menos iMovie).

Mac App Store vs. Microsoft Store

En cuanto a las tiendas de aplicaciones, el panorama es desolador. Nadie ha podido trasladar al escritorio lo que Apple y Google consiguieron en el móvil con la App Store y Google Play, y programas como Chrome y Photoshop se siguen descargando desde las webs de sus propietarios. Las tiendas son un top 10 de aplicaciones conocidas seguidas de un montón de basura que difícilmente necesitarás teniendo a mano un navegador web.

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Dicho esto, la Microsoft Store está dos escalones por encima de la Mac App Store. En primer lugar, porque esa dualidad escritorio-tablet de Windows hace que servicios puramente web estén disponibles como aplicaciones independientes (como Netflix, Facebook, Twitter...). Y en segundo lugar, porque tiene algunos juegos con los que la Mac App Store solo puede soñar, como Forza, Gears of War, Cuphead, Minecraft y Rise of the Tomb Raider.

Spotlight vs. Windows Search

Una de mis herramientas favoritas en el Mac es Spotlight, un buscador que, además de encontrar aplicaciones, preferencias del sistema, documentos, correos electrónicos y páginas de Internet, puede resolver problemas aritméticos y transformar unidades como los grados Fahrenheit a Celsius.

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Las versiones anteriores de Windows no tenían un buscador tan completo, pero en Windows 10 la barra de búsqueda se integra en Cortana y ofrece todo tipo de resultados, ya sea por voz o por escrito. Windows Search puede abrir aplicaciones, menús de configuración, documentos, fotos y resultados web. Y a través de Bing, también puede dar respuesta a búsquedas más complicadas como “50 millas en kilómetros” o “definición de nihilismo”.

Spotlight se abre con un atajo muy sencillo (Cmd + barra espaciadora), pero Windows Search se abre más rápido aún (tecla de Windows). Al integrarse en Cortana, también es más potente (puedes crear alarmas y recordatorios basados en tu ubicación desde el buscador, mientras que en Mac tienes que abrir Siri en lugar de Spotlight), pero por lo demás ambos son similares.

Vista Previa, te extraño

El explorador de archivos no tiene mucho que envidiar a Finder y ese menú de inicio (que es abrumador si lo comparas con el Launchpad de macOS) tiene sus ventajas cuando lo configuras a tu gusto. Pero no todo ha sido un camino de rosas en mi transición a Windows. ¿Dónde está Vista Previa?

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Hay dos herramientas sin las cuales un usuario de Mac no puede sobrevivir mucho tiempo: Vista Rápida y Vista Previa. La primera es una función de Finder que te permite previsualizar todo tipo de archivos con la barra espaciadora. Pulsa la barra sobre una imagen, un vídeo, un audio o un PDF y Vista Rápida lo abrirá al instante a tamaño completo. Haz doble clic sobre el archivo, y en lugar de Vista Rápida se abrirá con Vista Previa, uno de los editores más potentes que puedes imaginar.

Vista Previa es capaz de recortar o redimensionar una foto, pero también de ajustar el balance de blancos o la exposición. Puede subrayar y firmar un documento PDF, pero también puede eliminar o cambiar el orden de sus páginas. Incluso puede añadirle o quitarle cuadros a un GIF animado. Windows hace algunas de estas cosas de forma nativa, pero no como Vista Previa. Los PDF, por ejemplo, hay que abrirlos con Microsoft Edge.

Windows, en cambio, sí que puede abrir un vídeo en MKV con subtítulos sin necesidad de instalar ningún programa de terceros. macOS no puede abrir un MKV y mucho menos reconocer un archivo de subtítulos externo.

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Capturas de pantalla

Hacer capturas de pantalla en Mac era tradicionalmente más sencillo que en Windows, pero macOS Mojave ha complicado un poco las cosas. En versiones anteriores del sistema de Apple, las capturas se guardaban inmediatamente en el escritorio; ahora, cuando haces una captura aparece una miniatura flotante en una esquina de la pantalla que te permite arrastrar la imagen a otra ubicación o hacer anotaciones sobre ella.

Con un sistema híbrido como Windows 10, garabatear sobre una captura de pantalla puede tener sentido. Con un sistema sin capacidades táctiles, como macOS Mojave, la ventanita flotante y la nueva herramienta de anotaciones es un añadido molesto que ralentiza un proceso que los usuarios teníamos muy interiorizado (por suerte, se puede desactivar desde los ajustes).

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Windows 10 apuesta también por una aplicación de anotaciones llamada “Recorte y anotación” que reemplaza a la vieja herramienta Recortes con una mejor interfaz y varios rotuladores de escritura y resaltado. El tema es que, cuando yo hago una captura, lo que quiero es compartir un trocito de mi pantalla con alguien. Esto en Mac lo puedo hacer rápidamente con el atajo Cmd + Mayús + 4, pero en Windows tengo que abrir la app de recorte o bien capturar la pantalla completa con la tecla Impr pant [Resulta que hay un atajo similar en Windows desde Windows 10 Creators Update: Cmd + Mayús + S. Eso sí, la captura no se guarda en ningún lado sino que se copia al portapapeles, por lo que sigo prefiriendo el método Mac].

Las malditas actualizaciones

No hay forma de escapar de las actualizaciones de Windows. El sistema se actualiza con mucha más frecuencia que macOS y sus parches pueden ser de lo más inoportunos. Recuerdo estar trabajando con el portátil de Asus poco después de sacarlo de la caja y tener que avisar a mis compañeros de que Windows se había puesto a instalar “actualizaciones acumulativas” sin previo aviso. Se puede evitar desde los ajustes, pero aquella vez el portátil estuvo inutilizado media hora antes de que pudiera seguir trabajando.

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Las actualizaciones deberían considerarse un punto fuerte del sistema, pero esta prueba la hice en el peor momento posible. La última versión de Window 10 introdujo tantos fallos que Microsoft tuvo que retirar la descarga temporalmente. Algunos usuarios perdieron archivos personales.

Virus, adware, bloatware

Si alguien cree de verdad que Mac no tiene virus, que le deje su MacBook a mi padre una semana. No sé si se pueden considerar virus, pero el típico adware que te llena el sistema de publicidad y te cambia el buscador por uno de procedencia desconocida está presente en ambos sistemas.

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En Windows, eso sí, la seguridad no es transparente al usuario (como ocurre en Mac). Hay un firewall que te molesta constantemente para saber si esa aplicación que estás usando es de confianza. También hay un antivirus que viene con el sistema y está en constante actualización; se llama Seguridad de Windows y puede realizar exámenes periódicos de tus carpetas como un antivirus normal. Por eso no hace falta que instales otro antivirus, pero los fabricantes de ordenadores te hacen creer lo contrario.

El bloatware, que no existe en Mac, son todos esos programas que vienen preinstalados en un ordenador pero no forman parte del sistema. Aparte de un montón de programitas de Asus, el portátil que usé para esta prueba traía una versión de prueba del antivirus de McAffee.

Conclusiones

Me sentí extrañamente cómodo en Windows 10 después de casi nueve años asumiendo que macOS era un sistema superior. Todos los programas abren más rápido y no hay nada que realmente me impida disfrutar de la experiencia. Es más, todo aquello que pensaba que solo existía en Mac, como Time Machine, existe también en Windows 10, solo que tiene otro nombre, como Historial de archivos. Y esos detalles que me enamoraron de macOS, como el scroll en las ventanas inactivas, resulta que Windows también los implementó. A veces incluso ocurre lo contrario: hasta hace poco, los usuarios de Mac no podíamos renombrar archivos en lote, y todavía no tenemos una opción nativa para anclar ventanas en las esquinas.

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En este artículo he comparado dos equipos de una gama de precios similar (mi iMac y un portátil Asus ROG Zephyrus M), pero el atractivo de Windows es que no está confinado en un hardware específico. Con las últimas subidas de precio de Apple y el esfuerzo que está haciendo la compañía para que no podamos ampliar la capacidad de nuestros equipos, los usuarios de macOS dependemos del mercado de segunda mano para amortizar nuestros Macs a largo plazo vendiéndolos antes de que se vuelvan demasiado lentos.

Si a esto le sumamos que los eSports, Twitch y fenómenos como Fortnite, PlayerUnknown’s Battlegrounds, Overwatch, Grand Theft Auto Online, League of Legends y Minecraft han puesto de relevancia al PC frente a la consola (ya sea por el hardware, por el teclado y el ratón o por los mods) a muchos nos empieza a picar ese gusanillo de “¿...y si me monto un PC para jugar?”.

Mi pregunta ahora es qué pasaría si en lugar de un iPhone tuviera un Android y el ecosistema de Apple no fuera una ventaja. ¿Perdería aún más sentido el Mac para mí? Eso habrá que comprobarlo. Se viene Esto es lo que ocurre cuando un fanboy a muerte de Apple pasa un mes usando Android.